26/11/21

¿Lasso “Gobierno del encuentro”?


Cuando asumió el poder en el Ecuador Guillermo Lasso, un Banquero de la derecha conservadora ligado al Opus Dei, afirmó que abría el diálogo con todas las fuerzas políticas y sociales afirmando que es el “Gobierno del encuentro”, supuestamente para realizar leyes en favor de la población más desprotegida.

Lasso y su gobierno en estos cinco meses y medio de gestión, lo que ha realizado es la vacunación por la pandemia del Covid-19 con relativo éxito, enfrentándose a una Asamblea (Congreso) con una minoría de asambleístas de su partido CREO (Creando Oportunidades) 12 de 137, lo que no le ha permitido que sus pretendidas Leyes en contra de los trabajadores sean, hasta el momento, aprobadas, ha realizado decretos acordados con el FMI sobre el alza de los combustibles, lo que generó protestas en el mes de octubre de la dirigencia de los trabajadores FUT y especialmente de la CONAI la organización de los Indígenas con cierre de vías y movilizaciones a nivel nacional.

El País enfrenta una crisis económica, social y carcelaria, agudizada por la pandemia, con índices de desempleo del 28 %, 47 % de pobreza, con una deuda externa de casi 46 mil millones, lo que representa el 45 % del PIB.

El sicariato y el narcotráfico han penetrado en la sociedad ecuatoriana, profundizándose en los últimos meses con masacres en las cárceles, especialmente en la ciudad de Guayaquil, en lo que va del año con 326 muertes de presos.  Por estos acontecimientos Lasso declara que el único culpable es el narcotráfico, como todo gobierno burgués, deslinda su responsabilidad por el abandono de sectores de la sociedad más vulnerables; alrededor de este conflicto existe todo un contexto de desigualdad socioeconómica, hay una criminalización de la pobreza.

Un Gobierno débil, atravesado por el deterioro de su imagen por las investigaciones de los “papeles de Pandora” que hasta el momento ha desvirtuado con muchas contradicciones.

La percepción que muchos ecuatorianos tienen es que es un País que se cae a pedazos, con Instituciones del Estado en crisis y no confiables.

Todo esto refleja que el capitalismo imperialista decadente, no puede solucionar los problemas de pobreza y desigualdad existentes, más bien los agudiza con leyes para someter a la clase trabajadora, en contra de los derechos laborales y los avances de bienes del Estado para privatizar incluso los logros sociales.

Julia

16 noviembre 2021









28/8/21

AFGANISTÁN: DERROTA DE LOS ESTADOS UNIDOS Y DE LA OTAN


   Hace veinte años Afganistán fue invadido por la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), liderada por Estados Unidos y que incluyó, entre otras, fuerzas militares de sus socios menores imperialistas: Gran Bretaña, Alemania, Holanda, Francia, Italia y España. En total, llegaron a sumar unos 130 mil soldados, y lograron su objetivo: expulsar del poder a los talibanes que por entonces gobernaban el país e imponer un gobierno títere apoyado en un “ejército nacional” mercenario. Los gastos de esta operación, sumando los militares y los de “ayuda humanitaria”, fueron gigantescos; de lejos la mayor “inversión” fue la de Estados Unidos: 3 billones (millones de millones) de dólares, pero el ejército y la policía “nacionales” hambreaban a sus efectivos mientras gobernantes y generales se robaban buena parte de esos recursos.

   Las dos décadas de invasión militar imperialista fueron de guerra y exterminio en manos de esas tropas extranjeras, mientras el pueblo afgano sufría caídas catastróficas en todos los niveles de sus condiciones de vida, y dejaron un saldo de decenas de miles de muertes civiles y muchísimos más refugiados en Pakistán e Irán, que huyeron del hambre, la miseria y la muerte.

   Veinte años después impactaron las imágenes televisadas del caos en el aeropuerto de Kabul.

   Los aviones, enviados por los Estados Unidos y por la OTAN para la evacuación partían repletos de militares, diplomáticos, funcionarios de los servicios secretos, mercenarios-contratistas, personal de las ONG, periodistas, familias extranjeras pero también afganas que huían del país. El primero en escapar fue el presidente Ashraf Ghani, un canalla servil a las fuerzas ocupantes, que leyó su último mensaje al país y esa mismo día se escapó hacia Qatar con 169 millones de dólares, y terminó asilado en Emiratos Árabes Unidos.

   Esta salida en estampida de los ocupantes y sus lacayos, esta huida forzada por la ofensiva relámpago de los talibanes en la capital del país, dejó al desnudo la imprevisión y el mal cálculo, propios de una rendición negociada a medias, que los obligó a esta evacuación más cercana al caos que a una retirada ordenada. Las fuerzas armadas norteamericanas y de la OTAN han perdido una guerra, no hay mucho más que explicar.

   Los medios masivos se empeñan en mostrar que el pueblo afgano está desesperado por escapar en masa del país por el terror que le tiene a los talibanes. Pero el triunfo de esta revolución no puede explicarse solo por la acción de los nuevos gobernantes, que derrotaron a los imperialistas pese a que estos tenían una abrumadora superioridad militar y económica. Se explica fundamentalmente porque la inmensa mayoría del pueblo afgano odiaba a los invasores y quería expulsarlos del país.

   La clase obrera mundial debe ser consciente de que esta batalla ganada por el heroico pueblo afgano y el nuevo poder talibán contra el abrumador poderío militar de los imperialistas, es una revolución de liberación nacional triunfante, dirigida política y militarmente por los talibanes. La derrota de las potencias imperialistas no es solo militar, también es política, económica e ideológica. Afganistán recuperó su independencia y demostró que al imperialismo y a sus gobiernos serviles se los puede derrotar.

   Una derrota que tendrá repercusiones muy profundas en el curso de la lucha permanente e internacional contra la opresión que sufren los pueblos bajo el sistema de explotación esclavista del capitalismo-imperialista.


Perspectiva Marxista Internacional

28 de agosto de 2021


18/8/21

Una vez más: Por la unidad de acción de los antiimperialistas y demócratas EN DEFENSA DE CUBA


      Las movilizaciones en Cuba fueron aprovechadas por Estados Unidos, con la ayuda de un poderosísimo sistema de monopolios mediáticos, para instalar el discurso de que en la isla, al igual que en Venezuela y en Nicaragua, estaba en juego la alternativa “dictadura o democracia”. Pero lo que en realidad está en juego es independencia nacional o colonia.

   Para este discurso, el gobierno de Lenin Moreno en Ecuador, el de Piñera en Chile, y el de Duque en Colombia son gobiernos democráticos porque hay elecciones con varios partidos, y el cubano es una dictadura porque no las hay. El saldo de la represión de Moreno al levantamiento popular de octubre de 2019 fue de 22 muertes y 20 lesiones oculares. La represión de Piñera al levantamiento del pueblo chileno de 2019-2020 causó 40 muertos, casi 500 mutilaciones oculares y miles de heridos. El gobierno de Duque, con su represión a la rebelión popular iniciada en abril de 2021, causó 1246 heridos, 106 mujeres víctimas de violencia sexual, 74 mutilaciones oculares y 74 muertes, pero las cifras son mayores, y hay que sumar los asesinados por grupos paramilitares, los miles de heridos, los asesinatos sistemáticos de líderes sociales que siguen hasta hoy, la expulsión de sus tierras de más de 44.000 campesinos por fuerzas paramilitares en lo que va del año y la actual persecución policial y judicial a los jóvenes de la “Primera Línea” que defendían las manifestaciones y bloqueos de los ataques policiales y militares, acusados de terrorismo y sedición.

   La defensa de la “libertad” y la “democracia” por parte de los yanquis fue la justificación del golpe de estado (intento de asesinato incluido) contra Evo Morales en Bolivia, que dejó decenas de muertos y miles de heridos, y fue tan brutal que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos calificó de “masacres” las represiones con armas de fuego de las localidades Senkata y Sacaba.

   En contraste con estas barbaries, en Cuba hubo solo un muerto. Si medimos las cosas por quiénes masacran más a sus pueblos, el gobierno cubano sería democrático, y Piñera, Duque y Áñez, la efímera presidente golpista de Bolivia, serían dictadores.

   Frente a las masacres de los gobiernos “democráticos” de Moreno, Piñera, Duque y Áñez, la Casa Blanca, la OEA y la ONU respondieron con un silencio atronador: ninguna sanción para quienes las ejecutaron. La campaña por la “libertad y la democracia” en Cuba, Nicaragua y Venezuela persigue el propósito que acallar todas las voces que no obedezcan servilmente al amo del Norte y de sus socios menores europeos.

   La dominación imperialista se fortaleció en el conjunto de América latina, por la vía capitalista del endeudamiento y los tratados de libre comercio, de la especulación y la libre circulación de capitales, de la renta financiera y del saqueo de recursos naturales. Las potencias imperialistas y fundamentalmente Estados Unidos fortalecieron y perfeccionaron sus instrumentos e instituciones políticas, económicas-financieras, judiciales, mediáticas, de inteligencia y militares para intervenir libremente en los países del área, mientras socavaban la soberanía y con ello la pérdida de libertades y de derechos de los trabajadores y de las masas populares en toda América Latina y el Caribe. No existen razones humanitarias ni defensa de las libertades bajo las banderas de quienes dirigen los planes de opresión y saqueo de nuestros países.

   La alternativa no es dictadura o democracia sino independencia o colonia.

   La alternativa no es gobiernos “democráticos” o “totalitarios”, sino gobiernos que resisten al imperialismo o gobiernos sirvientes del imperialismo.

   Esto lo deberían tener claro los “izquierdistas”, “progresistas” y “demócratas” que se pronuncian contra el bloqueo a Cuba pero al mismo tiempo se esmeran en criticar como “antidemócraticos” o “totalitarios” a los gobiernos y regímenes que son atacados por los imperialistas. Entre esta clase de gente no faltaron los que durante la guerra de Malvinas, que enfrentó a una Argentina gobernada por Galtieri, el presidente de una dictadura militar genocida, con el imperialismo británico gobernado por la “democrática” Margaret Thatcher y apoyado por el “democrático” Estados Unidos y su instrumento militar, la NATO, en lugar de apoyar y defender al país decían: “Ni Thatcher ni Galtieri”.

   La campaña imperialista contra Cuba tuvo ya una contrapropuesta, liderada por el presidente de México, López Obrador (AMLO). En su discurso inicial ante la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) del pasado 24 de julio, en ocasión del 238 aniversario del nacimiento del libertador Simón Bolívar, dijo: “Es ya inaceptable la política de los últimos dos siglos, caracterizada por invasiones para poner o quitar gobernantes al antojo de la superpotencia; digamos adiós a las imposiciones, las injerencias, las sanciones, las exclusiones y los bloqueos”.

   AMLO envió tres barcos a Cuba, el primero de ellos, con 100.000 barriles de diesel, y el tercero con alimentos, insumos médicos (tapabocas, jeringas y tanques de oxígeno), mientras Rusia enviaba dos aviones con cerca de 90 toneladas de ayuda humanitaria; Bolivia 20 toneladas de ayuda incluidos material médico y sanitario, además de alimentos, y Nicaragua anunciaba que enviaría un barco con alimentos.

   Además, AMLO propuso crear una especie de Unión Europea en América Latina y el Caribe para abandonar la Organización de Estados Americanos (OEA), conocida desde su nacimiento como el “Ministerio de Colonias” de Estados Unidos: “En ese espíritu, no debe descartarse la sustitución de la OEA por un organismo verdaderamente autónomo, no lacayo de nadie, sino mediador, a petición y aceptación de las partes en conflicto”.

   En la región el paisaje de gobiernos lacayos está cambiando. Trump se apoyó en el fascistoide Bolsonaro, en Duque, en Piñera, en Lenin Moreno, en Macri. Estos dos últimos le enviaron pertrechos antimotines para el gobierno golpista de Áñez en Bolivia, y ahora está bajo investigación la participación de Brasil y Chile en el golpe.

   Pero esta relación de fuerzas en la región comenzó a cambiar. En primer lugar, porque las movilizaciones de masas en Chile, Ecuador, Colombia, Paraguay, Guatemala pusieron contra las cuerdas a los gobiernos serviles de esos países presentados como “modelo” de éxito económico bajo las condiciones casi coloniales impuestas por el imperialismo, al tiempo que el golpe en Bolivia fracasaba rápidamente por la dureza de la resistencia popular, y el gobierno de Macri en Argentina era expulsado del poder por una aplastante derrota electoral. La campaña contra Cuba tuvo y tiene el objetivo de un imperialismo muy asustado por tantos fracasos de aprovechar esas movilizaciones para ocultar esa realidad con una gigantesca campaña mediática con el falso eje “democracia o dictadura”.

   Ahora están México, Argentina, Perú y Bolivia preconizando un reagrupamiento regional, y en condiciones favorables, porque la crisis empuja a todos los gobiernos a hacer algo o mucho de “populismo” (que nunca alcanza) y tratar de atenuar el saqueo del imperialismo yanqui negociando con Rusia y China, en medio de una crisis económica y social histórica, que la pandemia del Covid-19 dejó completamente al desnudo.

   Por fuera de la región, 400 personalidades del mundo de la cultura y la política a nivel internacional firmaron la carta “Let Cuba Live!” (¡Dejemos vivir a Cuba!), publicada en The New York Times, en la que piden al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, el fin del embargo sobre Cuba y la anulación de las medidas coercitivas de la Administración Trump sobre la isla en materia de exportaciones e importaciones.

   “Nos parece inconcebible, especialmente durante una pandemia, bloquearle intencionalmente las remesas y el uso de las instituciones financieras globales a Cuba, dado que el acceso a dólares es necesario para la importación de alimentos y medicinas”, señala la carta, que lleva la firma de los expresidentes de Brasil, Lula da Silva, y de Ecuador, Rafael Correa; los intelectuales Noam Chomsky, Frei Betto y Atilio Borón; el cineasta Oliver Stone y los actores Danny Glover, Jane Fonda y Susan Sarandon, entre otros.

   Ya en la nota anterior sobre este tema, nos habíamos referido al comunicado de la Organización Black Lives Matter (Las Vidas Negras Importan), la contundente y masiva insurgencia de los negros que estalló por el asesinato de George Floyd por un policía blanco, que comenzaba condenando al gobierno estadounidense por su trato inhumano hacia el pueblo de Cuba, exigía que este fuera levantado inmediatamente, y decía:

   “Esta política cruel e inhumana, instituida con la intención explícita de desestabilizar el país y socavar el derecho de los cubanos a elegir su propio gobierno, está en el centro de la crisis actual de Cuba.

   Desde 1962, Estados Unidos ha impuesto dolor y sufrimiento al pueblo de Cuba al cortar alimentos, medicinas y suministros, lo que le ha costado a la pequeña nación insular un estimado de 130 mil millones de dólares.

   En lugar de la amistad, el respeto y la buena voluntad internacionales, el gobierno de Estados Unidos solo ha instigado el sufrimiento de los 11 millones de habitantes del país, de los cuales 4 millones son negros y mulatos.

   Estos y otros pronunciamientos son enormemente progresivos y constituyen una unidad de acción de hecho, al menos sobre la exigencia de acabar con el bloqueo y el embargo a Cuba. Es un deber de todos los antiimperialistas y demócratas consecuentes fortalecer y ampliar esa unidad de acción, que debe dejar en claro que es entre gobiernos, organizaciones políticas y personalidades al margen de sus posiciones políticas sobre los gobiernos y regímenes de los gobiernos y regímenes que se resisten a asumir el papel de lacayos de los Estados Unidos. Debe ser la unidad de acción de los que apoyan políticamente a esos gobiernos y regímenes y los que no los apoyan; de quienes justifican sus represiones y de quienes las critican, pero ponen el centro en el combate a la peor dictadura, la que intenta ejercer el amo del Norte.

   Decimos “fortalecer” porque es imprescindible que el planteo de acabar con la OEA que hace López Obrador sea asumido explícitamente por Alberto Fernández y por el programa de gobierno que levantará Lula en las elecciones del año que viene. Sin México, Argentina y Brasil, el Ministerio de Colonias de los yanquis estaría muerto y enterrado. En la tumba de al lado hay que sepultar también el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), que es el instrumento militar de la OEA.

   Es necesario, además, profundizar esa unidad de acción en un punto fundamental: las deudas externas y el FMI. Hoy el peso de las deudas externas sobre las economías de cada país es muy desigual en nuestra región. La de Argentina es cualitativamente superior a la de la mayoría de nuestras naciones, y bajo el control del FMI amenaza con convertir al país en una nueva Grecia, llevada al desastre total por las imposiciones del Banco Central Europeo, dominado por el imperialismo alemán, y del FMI y el Banco Mundial, dominados por Estados Unidos. Pero el problema de la deuda ya está creciendo en toda la región, y tarde o temprano se convertirá en una hipoteca impagable que irá destruyendo las economías nacionales y hundiendo todavía más en la miseria a los trabajadores, los campesinos y el pueblo pobre de las ciudades. Es imprescindible que los pueblos de América Latina y el Caribe comencemos a unirnos en la propuesta de un frente de países deudores que acuerden el no pago de sus deudas externas y la ruptura con el FMI.

   Hace más de doscientos años comenzó una heroica gesta revolucionaria de los pueblos latinoamericanos y caribeños, que fueron conquistando a sangre y fuego nuestra independencia de los imperios español y portugués, francés y holandés. Esos viejos imperios europeos, caracterizados por invadir territorios y convertirlos en colonias, más tarde se reconvirtieron en los actuales imperialismos, y surgió un imperialismo nuevo, que terminaría siendo el más poderoso política y militarmente: Estados Unidos. Los imperialistas ya no nos ocupaban con sus ejércitos ni nos gobernaban directamente con sus virreyes, pero volvieron a colonizarnos con sus monopolios, su capacidad de endeudarnos eternamente, sus pactos de “libre comercio”, su saqueo de nuestros recursos, sus invasiones militares y golpes de estado para imponer gobiernos serviles a sus intereses. Y en el reparto del mundo entre ellos, América Latina y el Caribe se convirtieron en el “patio trasero” de los yanquis.

   Por eso, acabar con la OEA y el TIAR, unirnos en el desconocimiento de nuestras deudas externas y romper con el FMI serían los primeros pasos de la revolución que necesitamos, la revolución de los pueblos de América Latina y el Caribe por nuestra Segunda Independencia

Perspectiva Marxista Internacional

18 de agosto de 2021


17/7/21

EN DEFENSA DE CUBA - Por la unidad de los antiimperialistas y demócratas


   Las movilizaciones en Cuba provocaron una gigantesca campaña mediática mundial denunciando al régimen cubano y reclamando “libertad y democracia” en la isla. Una campaña que es un eslabón más de 60 años de intentos de los yanquis de recuperar el control del primer y único “territorio libre de América”.

   Para comprender lo que está sucediendo en Cuba hay que arrancar de que en todo el mundo la situación abierta con la pandemia agudiza las calamidades económicas, sociales y hasta políticas sufridas por las masas trabajadoras.

   A los países de América Latina y el Caribe se les sumó el saqueo permanente de las potencias imperiales comandadas por los Estados Unidos. La crisis sanitaria no interrumpió el desvío de fondos del recupero de ganancias; todo lo contrario, está en curso una brutal ofensiva en la semicolonización, la opresión y la explotación de recursos energéticos, naturales, financieros y de mano de obra asentados en esta zona del planeta.

   Ese flujo constante, dirigido hacia las economías desarrolladas, no solo está garantizado por la implantación de políticas, de instrumentos financieros y de instituciones como el FMI y el Banco Mundial, entre otros. También se asegura, por medio de la instrumentación de leyes y normas constitucionales en los países saqueados, la apertura de esa “libre circulación y disponibilidad” de mercaderías y capitales, y la “libre explotación de mano de obra”. Todo un entramado de “libertades” para que los fondos de inversión y las multinacionales imperialistas aumenten cada día más sus ganancias.

   La complicidad de los gobiernos patronales, de los sectores económicos, políticos y hasta direcciones sindicales cipayos que se unen y benefician con el saqueo, la presión de los monopolios de medios de comunicación, las amenazas militares o el uso indiscriminado de las fuerzas policiales y militares para la represión de la población asalariada hacen el resto, en la necesidad de garantizar “las libertades” del puñado de empresas, individuos-familias y fondos financieros; en pocas palabras, “las libertades” de la oligarquía financiera, que concentra cada día más riqueza a costa de la miseria, el hambre y la devastación de países enteros.

   Ante la calamidad económica, sanitaria y social, que afecta al conjunto de los países de la región con niveles insoportables de pobreza y de hambre, de falta de atención médica y de colapso de los hospitales, solo la movilización de las masas populares obligó a la implementación de políticas paliativas, como ocurrió ya en Paraguay y fundamentalmente en Colombia, donde durante más de cuarenta días los trabajadores, los campesinos y los jóvenes, con bloqueos, manifestaciones y paros desafiaron las balas de las fuerzas militares enviadas por Duque y exigieron el levantamiento de las políticas de ajuste económico. Mientras en Brasil la presión en aumento de las masas movilizadas acelera el fin del criminal gobierno de Bolsonaro.

   En este contexto, de un día para otro, el silencio cómplice frente a las atrocidades de “gobiernos legítimos democráticamente elegidos” como los de Piñera en Chile y Duque en Comombia se convirtió en un estruendo contra la “dictadura” cubana. 

   Cuando la crisis descalabró la economía de Cuba y comenzaron las protestas en la isla, desde Biden y Francis Suárez, el alcalde republicano de Miami –que le pidió a Biden una intervención militar con ataques aéreos–, hasta el último payaso lacayo del expresidente de Argentina, Mauricio Macri, en un solo clamor imperialista y oligárquico salieron a “solidarizarse” con el pueblo cubano.

   En Cuba, la población exigió alimentos, medicamentos y artículos de uso doméstico y de aseo, no solo libertad. Desde hace muchas décadas se exige el fin del bloqueo estadounidense a Cuba, un exigencia reclamada en la actualidad por la gran mayoría de los gobiernos en el mundo. El bloqueo, las sanciones comerciales-financieras, el embargo, como lo quieran llamar los leguleyos, fue una medida escencialmente política, sostenida por los Estados Unidos desde 1962 para exterminar al gobierno que dirigió una revolución y mantuvo su país independiente de la injerencia imperialista.

   Esta conducta del amo yanqui persiste, esperando la oportunidad del zarpazo final. Su objetivo es dar un escarmiento ejemplarizador contra un país que lo desafió, que acabó con el “burdel” del imperio que era Cuba bajo el dictador Fulgencio Batista –financiado por la CIA–, en la defensa de su pueblo, que con la revolución conquistó los derechos democráticos más básicos, como fueron el pleno empleo, alimentos, vivienda, salud y educación. Si no se hubiera construido y consolidado este acervo social, cultural y científico durante sesenta años, sería imposible que en la actualidad Cuba compita con los países más ricos en la producción de vacunas, aunque ahora no le alcance este impactante logro para satisfacer las necesidades básicas.

   Después de la invasión militar a Irak en 2003, comandada por los Estados Unidos, secundada por varios gobiernos europeos y la complicidad de muchos otros en la región, con la finalidad de “conquistar libertades democráticas”, y que dejó un saldo de miles de muertes y mutilados civiles, un país desvastado y una región en continua amenaza de incursiones militares, quedó al desnudo el verdadero objetivo de los “luchadores por la libertad”: disponer libremente del petróleo iraquí.

   La “libertad” que persiguen las potencias imperialistas y las corporaciones financieras, industriales y bancarias que ellas defienden, a las que se suman los socios y cipayos locales, es la libertad para oprimir y colonizar nuestros países. Si avanzan en la dominación conquistan las libertades que necesitan para llenarse los bolsillos.

   En cambio, los derechos, las libertades y la soberanía perdidos, y que necesitan reconquistar los trabajadores, el pueblo pobre, las mujeres, los jóvenes, los campesinos, las comunidades negras afrodescendientes y los pueblos originarios que habitan el suelo donde José de San Martín, Simón Bolívar, José Gervasio Artigas, José Martí conquistaron la independencia en el siglo XIX, solo se obtendrán con la unidad en la lucha inclaudicable por una Segunda Independencia.

¡RECHAZAMOS LA INJERENCIA IMPERIALISTA-OLIGÁRQUICA
Y EL BLOQUEO CONTRA CUBA!

   Nos sumamos a los llamados de todas las fuerzas progresistas y realmente democráticas, y de los movimientos políticos comprometidos con los derechos de los pueblos a la autodeterminación, para condenar todas las maniobras y la campaña de descrédito y amenazas contra Cuba, y que exigen el levantamiento del bloqueo como principal obstáculo para el mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo.

    Hacemos un llamado a los gobiernos de Fernández en Argentina, Arce en Bolivia, López Obrador en México, a que rompan en los hechos el bloqueo a Cuba, que envíen alimentos, medicinas y los insumos necesarios para apoyar al pueblo cubano. A Lula en Brasil que levante en su programa medidas similares de solidaridad con Cuba. 

   La campaña imperialista y de las fuerzas de derecha de América Latina contra Cuba, son expresión del temor de los explotadores a la justa lucha de los oprimidos y explotados, cuando en la región los estallidos revolucionarios exponen la descomposición del sistema capitalista, las clases dominantes se apresuran a ocultar su bancarrota señalando a un pueblo que nos ha dado ejemplo de dignidad. La campaña actual contra el pueblo cubano es hoy una campaña contra todos aquellos que nos hemos alzado contra este sistema de explotación.

Perspectiva Marxista Internacional
16 de julio de 2021



Los negros norteamericanos defienden a Cuba


   En varias ciudades del mundo hubo manifestaciones anticubanas, alentadas por la comunidad de exiliados cubanos en Miami, los “gusanos”, liderada por descendientes de los burgueses cubanos cuyas empresas y propiedades fueron expropiadas por la revolución, que quieren el triunfo de Estados Unidos porque los yanquis exigen que vuelvan a poder de sus “legítimos dueños”. Pero también hubo apoyo a Cuba en muchas ciudades y países.

    Uno de los más significativos, porque surge en las entrañas mismas del imperio, es el del movimiento Black Lives Mater (Las Vidas Negras Importan), la contundente y masiva insurgencia de los negros que estalló por el asesinato de George Floyd por un policía blanco.

La Organización Black Lives Matter culpa al gobierno de los EEUU por la inestabilidad que vive Cuba

   La organización de Black Lives Matter (BLM) emitió el miércoles en la tarde noche un comunicado a través de su cuenta de Instagram donde culpó al gobierno de los Estados Unidos por la inestabilidad que se está viviendo en la isla.

   El comunicado comenzaba condenando al gobierno estadounidense por su trato inhumano hacia el pueblo de Cuba, y urge inmediatamente que este sea levantado.

   “Esta política cruel e inhumana, instituida con la intención explícita de desestabilizar el país y socavar el derecho de los cubanos a elegir su propio gobierno, está en el centro de la crisis actual de Cuba”, expuso.

   “Desde 1962, Estados Unidos ha impuesto dolor y sufrimiento al pueblo de Cuba al cortar alimentos, medicinas y suministros, lo que le ha costado a la pequeña nación insular un estimado de 130 mil millones de dólares”.

   “En lugar de la amistad, el respeto y la buena voluntad internacionales, el gobierno de Estados Unidos solo ha instigado el sufrimiento de los 11 millones de habitantes del país, de los cuales 4 millones son negros y mulatos”, agregó (1).

(1) El Nuevo Herald, 15 de julio de 2021.



21/6/21

PATAGONIA ARGENTINA

Falleció Julio Zambón (1949-2021) - Militante, luchador y constructor de la corriente morenista (PST, MAS/LIT), en la Patagonia



   Nombres de viejos compañeros vienen a la mente en una sucesión imprecisa de hechos y circunstancias, juntos en la tierna melancolía que su recuerdo produce.

   El último 2 de junio, dos palabras alcanzaron para cerrar un capítulo más de una etapa única: la noticia de la muerte de Julio Zambón. Junto a él despedimos años de intensa y apasionada militancia.

   El fallecimiento de Julio se produjo en Chile, lo acompañaban su compañera de toda la vida y su hija, que cuidaron de él hasta último momento. Marisol nos contó que en los últimos meses, mientras su mente se desvanecía, las vivencias de los años de militancia y de construcción del partido MAS en Neuquén, Cipolletti y Sierra Grande cobraban fuerza.

Con Julio se fue una trayectoria de lucha junto al movimiento obrero, por la causa del socialismo revolucionario e internacionalista.

   Su militancia en el trotskismo, en la corriente de Nahuel Moreno, la había iniciado de muy joven en Buenos Aires, donde se instaló después de alejarse de su Corrientes natal. Julio, como los jóvenes de su generación, se apasionó por cambiar el mundo.

   En los años setenta, cuando se inició la construcción del PST, Julio viajó a Neuquén, donde conocería a Marisol, exiliada chilena de la dictadura pinochetista. Una zona que vivía un importante ascenso de luchas obreras, desde 1969, en el gremio de la construcción, por el emplazamiento de 
obras hidroeléctricas, iniciado con la gran huelga en el Chocón-Cerros Colorados (Choconazo). Hasta 1974 esa tradición combativa se continuó en tomas de obra e importantes huelgas. Algunos de sus dirigentes clasistas se unieron al PST, como Víctor Giménez, Pancho Laguna, este último a cargo de la delegación Cutral Co de la UOCRA; ambos encabezaron tomas por salarios y condiciones laborales, y organizaron la pelea (famosa lista gris) contra la burocracia del gremio y el gobierno de Isabel Perón. 

   Julio fue parte inseparable de la historia de la corriente en esa zona patagónica, una historia plagada de anécdotas pero fundamentalmente de enseñanzas, por la tradición obrera y combativa, por la decisión temeraria de resistencia durante los años de clandestinidad bajo el régimen militar de la última dictadura, por el pleno ejercicio de la democracia obrera y lucha antiburocrática, por la adhesión al marxismo y a la escuela del socialismo revolucionario de cientos de jóvenes.

   En 1982, se había producido un giro histórico en la Argentina, producto de la combinación de distintos factores; que dieron nacimiento a una corriente de masas dispuesta a luchar a favor de los derechos democráticos. Desde el PST, Julio y Marisol trabajaron en la reconstrucción del partido, muy golpeado y desperdigado por la persecución. Los cuadros políticos vueltos a reunir, en condiciones todavía difíciles, iniciaron esa decisiva tarea que culminó en la construcción del MAS.

   Hasta 1987, año donde la organización sufre su golpe más fuerte, la muerte del máximo dirigente Nahuel Moreno, y luego, durante los primeros años de la década del 90, tanto Julio como el conjunto de los cuadros políticos y sindicales vivieron un período de intensa militancia, de construcción de un partido que sumaba trabajadores y jóvenes a las filas del trotskismo; un partido que tenía presencia en los conflictos; un partido que era bien recibido por la vanguardia, aunque no obtuviera los suficientes votos para cargos legislativos; un partido de referencia en el movimiento obrero, con equipos constituidos en las principales plantas industriales del país, 
y especialmente en las grandes obras.

   Julio militó donde el partido lo necesitó. Se instaló en Neuquén, se refugió un período en Chile durante la dictadura y volvió al Alto Valle a inicios de los 80. El proceso de formación del MAS fue un período de militancia compartido con los mejores luchadores obreros de la zona. Junto a Juan «Negro» López (1) , destacado dirigente clasista y punto de referencia del movimiento obrero de la zona, su familia y los compañeros de la corriente sindical antiburocrática Lista Azul, de Luz y Fuerza. Junto a Héctor «el Pollo» Flores, obrero de la construcción, que con Víctor Giménez dirigieron la toma de la obra donde trabajaban, a comienzos del gobierno alfonsinista. «El Pollo» fue asesinado en 1984 por un burócrata del gremio en Cipolletti, mientras organizaba una lista antiburocrática con Giménez y activistas de la zona. Julio también construyó el MAS junto a Teresa la viuda de Flores y madre de sus cinco hijas, junto a Ester, Oscar, Chavez, Orlando. Pero también con cuadros formados en la tradición del PST, en Roca, como Gadano y Aurelio. 



López declarando como testigo en el juicio contra genocidas en la ciudad de Neuquén, 2012.

   Julio eligió ir a trabajar a la nueva represa, en Piedra del Águila. No era fácil, por las condiciones laborales y de vida. Allí recibió el reconocimiento de sus compañeros, en una asamblea multitudinaria votaron que se quedara como colaborador del sindicato, con tal de no perderlo frente a la decisión de despido de la patronal. En 1986, junto a otros compañeros y Alcides Christiansen, dirigente en la obra, encabezaron la marcha a la capital provincial como parte de un plan de lucha por aumento de salarios y condiciones laborales.


 Julio con sus compañeros en Piedra del Águila, 1986.


TRADICIÓN OBRERA Y COMBATIVA

«Durante cuatro años, nuestro gremio 
vivió con la cuota sindical voluntaria de 
los trabajadores, cobrando nosotros un 
salario igual que el trabajador,...»

«... en el tiempo que nos tocó dirigir, 
las elecciones se hacían directamente 
con el recibo de sueldo y no con 
los padrones raquíticos que no 
representaban ni al 5% de los 
trabajadores de las obras. Los delegados 
eran electos directamente en las obras 
en asambleas democráticas.»

Tomamos la asamblea, la democracia 
obrera, como una herramienta para el 
trabajador, no para el dirigente; que el 
compañero pueda decidir en asamblea 
qué hacer, si hacer o no huelga... y 
cuando haya que levantarla hacer su 
asamblea junto con los dirigentes. La 
democracia obrera es una herramienta 
del trabajador..., no solamente contra 
la patronal y el gobierno, sino contra el 
mismo dirigente que la está dirigiendo, 
aunque sea clasista, socialista, aunque 
sea de la mayor confianza.

Alcides Christiansen, refiriéndose a la democracia obrera.
Voces del movimiento obrero. izquierdaweb.com


   En 1989, formaron la lista antiburocrática que ganó el sindicato de la Construcción de Neuquén y llevó a Alcides Christiansen como secretario general, y a Julio como parte de esa directiva, que abrió un período de verdadera democracia sindical. 

   En los últimos años de existencia de un MAS unido, Julio y Marisol se trasladaron a Sierra Grande, a militar junto a los dirigentes de los mineros, como Víctor Campos, «Campitos», que lucharon contra el cierre de la mina de Hipasam, y con los cuales también construyeron el MAS de esa localidad.

   A Julio lo despedimos los compañeros que militamos con él, cuando fundamos el partido en Neuquén y Río Negro. Quienes seguimos unidos a pesar de las divisiones en la cúpula y de la desintegración de ese MAS, que se forjó en las luchas, que se llenó de obreros, y que luego, en la etapa de derrotas abierta para la clase obrera mundial en los ’90, sufrió el alejamiento de miles de compañeros abnegados, de activistas sindicales, de jóvenes entusiastas que dieron lo mejor de sus vidas por la construcción de una organización revolucionaria, internacionalista y trotskista.

   Julio no se separó de las luchas, y menos todavía de sus convicciones. Fue un cuadro formado teórica y políticamente, que nunca se dejó arrastrar por el activismo puramente sindical y electoral, que acompañó e intentó formar a los recién llegados. Su abnegación y voluntad militante no lo alejaban de la reflexión política, y se ganaba la confianza de sus compañeros porque era fraternal y paciente, porque buscaba imponerse por sus ideas, no solo por su personalidad. Julio y su compañera Marisol, a pesar de la soledad y seguramente de errores cometidos, intentaron durante algunos años sostener un equipo político en Neuquén, junto a compañeros de la construcción, y a Víctor Campos que para esos años residía en la ciudad, junto a su familia. En 1996-97 durante las movilizaciones obreras y puebladas de Cutral Co y Plaza Huincul, describieron en un folleto esa lucha ejemplar, donde se impuso la mejor tradición de unidad, combatividad y de democracia obrera ejercidas por la dirección en asambleas y con delegados removibles, que alcanzaron notoriedad nacional y dieron inicio al movimiento de los piqueteros.

   La asimilación permanente de las viejas corrientes desprendidas de la corriente de Nahuel Moreno al electoralismo parlamentario, al sindicalismo burocrático y sectario, y en definitiva al reformismo, marcaron a fuego las diferencias con los viejos cuadros que, como Julio, no iban a 
borrar de la noche a la mañana la tradición revolucionaria e internacionalista del morenismo. 

   Julio fue ese fraternal compañero, que luchó junto a los obreros de la construcción, contra la patronal y contra la burocracia sindical, y que se dio el gusto de integrar la lista opositora y triunfadora que dirigió el sindicato neuquino y practicó de manera consecuente y se puede decir excepcional la democracia obrera. 

   Julio no perdió su interés por la situación política y de las luchas en el mundo, pero la vida se le volvió cada vez más difícil, alejado de los viejos compañeros dedicados a enfrentar las responsabilidades y proyectos familiares, económicos o laborales, cada uno por su lado, y en la medida de las posibilidades, cada día más reducidas, en una Argentina que sufrió crisis sociales colosales, como la del 2001, y en el que la inestabilidad política y económica se volvió la norma, no la excepción.

   Marisol tomó la iniciativa de volver a Chile cuando el gobierno de Macri empujaba la economía a otra crisis y volvía imposible la subsistencia de millones de familias trabajadoras.

A los pocos meses de instalarse en el sur chileno, el país estallaba en movilizaciones populares históricas. Julio llegó a compartir con Marisol ese renacer de las luchas del otro lado de la cordillera, pero a los pocos meses su salud le pasó una mala jugada y no volvió a recuperarse.

Acompañamos a la familia y a Nati,

Julio:

¡HASTA EL SOCIALISMO SIEMPRE!

La realización de esta reseña fue compartida por Oscar, Marisol y Laly.

(1) Mientras escribíamos estas líneas recibimos la triste noticia de la muerte de Juan Isidro «el Negro» López, en la ciudad de Cipolletti, a los noventa años. Un activo luchador obrero, clasista, antiburocrático, encarcelado en 1975 junto a su mujer Josefa Salas, y una segunda vez en el 76, secuestrado y torturado. En los años 80 se sumó a la construcción del MAS, organizó la lista antiburocrática contra el burócrata Sangiuliani en Luz y Fuerza y aceptó ir como candidato a gobernador de Río Negro, cuando el partido impulsaba los candidatos obreros. En los últimos años durante los juicios contra los genocidas en Neuquén, recibió amenazas e intimidaciones directas para impedir su participación como testigo, cosa que nunca ocurrió. Compartimos el dolor de sus nietos e hijos Esther (activa militante y fundadora del MAS de Cipolletti en el 80) y actual dirigente docente, y de Sabino, ambos siguieron el ejemplo de lucha del Negro. Juan: ¡HASTA EL SOCIALISMO SIEMPRE!

17/5/21

Estallido revolucionario en Colombia: las masas toman las calles y se organizan en Asambleas Populares


 20 días que han estremecido a Colombia

   Dos grupos de manifestantes convergen en una calle cercana al monumento a los Héroes en el norte de Bogotá, la sensación es de euforia, se sienten miembros de una misma lucha, parte de una misma causa, se saludan con un grito que sale de la entraña: ¡A parar para avanzar, viva el Paro Nacional!. En la ciudad se repite la escena por las vías principales, en los parques de los barrios, por las calles polvorientas del sur; en torno a las estatuas de conquistadores y próceres en el norte, que son tumbadas, profanadas, haciendo añicos su pompa colonialista. 

   En el Portal Américas un grupo de indomables mujeres se declaran «madres 1ª línea», mientras sus hijos son vitoreados al entrar en la muchedumbre: encapuchados, con sus cascos, gafas y escudos hechizos, con los que ofrecen protección a los que luchan. Las calles ahora pertenecen a los que estuvieron por siglos silenciados, a los hijos de quienes fueron asesinados por no callar, a los excluidos, oprimidos y explotados. El «Duque chao, Duque chao, chao, chao, chao» expresa un sentir de las masas movilizadas, pero cuando se les pregunta ¿Qué quieren? La respuesta es casi unánime: «un país distinto, un futuro mejor»; en últimas se busca acabar con el orden social existente. La vanguardia de esas masas movilizadas han sido indiscutiblemente los jóvenes de las barriadas populares.     

   Desde el pasado 28 de abril se ha presentando en Colombia un estallido revolucionario que, con desigualdades en diferentes territorios del país, hasta el momento no tiene cierre. Miles de manifestantes han salido a las calles en mas de 600 municipios a rechazar en un primer momento la reforma tributaria propuesta por el gobierno uribista de Duque, luego su despiadada represión y ahora la totalidad del paquetazo que nos quiere imponer, las desigualdades e inequidades a las que este régimen económico, social y político nos ha tenido sometidos.   

   El 28A las centrales obreras y las organizaciones nucleadas en el Comando Nacional de Paro –creado en las manifestaciones de 2019- convocaron un Paro Nacional, que en los hechos ha desbordado claramente los límites que se establecieron en ese llamado. Las movilizaciones, cacerolazos, bloqueos de vías, marchas, enfrentamientos con las fuerzas de represión del Estado, actos artísticos y simbólicos, barricadas y puntos de resistencia, se han sostenido durante más de dos semanas impactando los más diversos territorios, desde un pequeño pueblo trepado en el macizo colombiano como Isnos en el Huila, hasta los municipios de Cundinamarca que rodean a Bogotá como Soacha, Funza, Mosquera, Madrid, Zipaquirá o Chía, y han tenido como escenarios de vanguardia a capitales departamentales como Medellín, Pasto, Popayán, Pereira, Ibagué y particularmente Cali. Al grito de «Cali, amigo, medallo está contigo», «Cali, Amigo, Pereira está contigo» o «Puerto Resistencia (Cali), Colombia está contigo» se ha reconocido su lugar de avanzada en este ascenso de masas.


A pesar de la brutal represión el pueblo trabajador y su vanguardia juvenil avanzan

   La respuesta gubernamental ha sido la más violenta represión. Particularmente en Cali se han denunciado asesinatos, agresiones constantes a los manifestantes, un número indeterminado de heridos y ya cientos de desapariciones forzadas -se están llevando a jóvenes luchadores y miles de familias pobres exigen saber su paradero-; si bien no se tienen cifras exactas de lo ocurrido, los videos de la brutalidad policial en redes sociales, las denuncias de ONG y de gobiernos extranjeros hablan de más de 50 manifestantes asesinados por el Estado en varias ciudades del país. Uno de ellos en la ciudad de Ibagué; el video de la madre del menor de edad frente a un hospital es desgarrador: «mi único hijo, mi único hijo, me tienen que matar a mi también, entonces que me maten porque me voy con mi hijo». ¡El Estado lo asesinó! Su nombre: Santiago Andrés Murillo, de 17 años. Con la misma edad otra víctima de la criminal actuación del escuadrón antidisturbios (ESMAD) fue Alison Meléndez en Popayán, la joven decidió suicidarse después de ser retenida y agredida sexualmente por cuatro policías, «me manosearon hasta el alma», escribió en su Facebook antes de quitarse la vida ¡Las niñas no se violan carajo! ¡Las niñas se respetan carajo!. 

   Sin embargo, este estallido revolucionario ha pasado por encima de fallos judiciales en su contra, de toques de queda, de cuarentenas generales impuestas por la pandemia y de esa criminal represión -que se mantiene y el gobierno justifica descaradamente-. Acumula en este momento una importante serie de triunfos: ha logrado la derrota de la reforma tributaria, la caída de los ministros de hacienda y exteriores, ha tirado a la basura la compra de aviones de guerra, ha abierto la puerta a la educación superior gratuita, tiene al borde de la muerte a la nefasta reforma a la salud y sobre todo ha permitido pegar un salto en la consciencia política de amplias masas.


Asambleas populares, «Primera Línea» y bloqueos: el pueblo trabajador se organiza y demuestra su fuerza

   La justa rabia del pueblo necesita organización y ha empezado a desarrollarla. En varias ciudades del país han surgido formas de organización democrática de las masas trabajadoras: las asambleas populares. Los ejemplos más desarrollados están en Cali en puntos de concentración y lucha como Puerto Resistencia o Sameco. De estas asambleas emergió la Unión de Resistencias de Cali (URC), una asamblea de asambleas que ha presentado su pliego de peticiones. Es necesario extender y profundizar estas experiencias en los barrios, las veredas y municipios, los centros educativos y las fábricas. Si el gobierno uribista de Duque quiere negociar, debemos exigir que se siente de forma pública, con transmisión en vivo por los canales de televisión -como reclaman desde la asamblea popular de Puerto Resistencia-, con los representantes de procesos como la URC. Es a partir de estas asambleas que el pueblo trabajador y su juventud se han organizado para la lucha y son ellas las que pueden determinar cuáles son la medidas y acciones que responden a sus anhelos, necesidades e intereses. 

   Se han desplegado también mecanismos de defensa que hoy ya cuentan con reconocimiento y apoyo social: la «Primera Línea», estos jóvenes que pasan al frente ante la represión estatal se han convertido en un símbolo de resistencia en ciudades como Cali (Puerto Resistencia) y Bogotá (Portal Américas, renombrado Portal de la Resistencia). A la Primera Línea hay que protegerla, dotarla de insumos y fortalecerla, pues expresa de forma germinal la necesidad de defensa de las masas movilizadas. La Primera Línea, las Asambleas Populares y los bloqueos de vías desarrollados en torno a ellas o por sectores afines a la protesta, como los transportadores, suponen un evidente cuestionamiento al poder del gobierno y del Estado burgués. A través de ellas las comunidades organizadas deciden en este momento qué se hace y qué no en varios lugares del país, y en muchos otros confrontan por el control de determinadas áreas con las fuerzas de represión. 

   Existen entonces dos poderes en disputa, el poder que ejercen las masas movilizadas y el poder del Estado burgués que confronta para no perder el dominio de barrios y ciudades. Las barricadas y los bloqueos se deben mantener hasta que las asambleas y el pueblo trabajador movilizado lo decidan, los corredores humanitarios y el tránsito de mercancías para el abastecimiento de la población ya vienen siendo acordados directamente en varios puntos entre manifestantes, personal médico, productores y transportadores que apoyan el Paro.   

   De los pliegos de peticiones que las asambleas han discutido y han hecho públicos ya se pueden resaltar varios puntos: el rechazo a cualquier reforma tributaria que grabe con más impuestos a la clase trabajadora, la exigencia, por el contrario, que la crisis la paguen los ricos, que se retiren todas las exenciones tributarias a la burguesía nacional e imperialista; que se retire el Proyecto de ley 010 -otra lesiva reforma, en este caso a la salud-; que se derogue el decreto 1174 –una reforma laboral que se ha impuesto por decreto por el gobierno uribista-; que se establezca un programa de subsidios a los más empobrecidos que realmente sirva para combatir el hambre y no se entreguen ayudas miserables con fines electorales; que se acelere y amplíe el plan de vacunación, que se establezca la educación superior gratuita y se solucione el problema del desempleo juvenil, que exista juicio y castigo a los responsables de la represión y que no haya ninguna criminalización a los luchadores.


El pueblo pide comida, el gobierno uribista nos ha dado plomo y ahora convoca a una tramposa negociación

   Como no han podido derrotar este estallido revolucionario con la represión, ahora el títere del uribismo, Duque, quiere ponerle freno a las acciones de masas y el ascenso revolucionario con un llamado tramposo a la negociación. La mayoría de los partidos políticos burgueses -incluso algunos que se hacen llamar alternativos- y las organizaciones de empresarios y terratenientes, ante la ofensiva de las masas, han salido al unísono a reclamar escenarios de diálogo y respaldar el llamado a negociar, que no nos engañen: su objetivo no es otro que desmostar el proceso de movilización para preservar intacto este régimen de explotación. 

   Hasta cuándo y dónde llegarán las movilizaciones y protestas es algo difícil de determinar en este momento, pues ni las direcciones sindicales o políticas lo pueden definir. Esa decisión está ahora ligada al pueblo trabajador movilizado, a su juventud y sus Asambleas Populares. Las direcciones sindicales y políticas del movimiento de masas no pueden hacerle el juego al gobierno, cualquier negociación se debe dar de frente al pueblo trabajador movilizado y su juventud, las decisiones que tomen las asambleas populares deben ser seguidas y defendidas por cualquier vocero, no son autoproclamados negociadores los que deben imponer sus acuerdos a las mayorías. 

   Como reclamaron los jóvenes de la URC en la negociaciones en Cali con representantes de los gobiernos local, departamental y nacional: ¡No puede haber negociación con los militares en las calles, no puede haber negociación con el ESMAD agrediendo y asesinando! ¡Duque, el títere uribista, debe reconocer públicamente los abusos cometidos y comprometerse con el juicio y castigo a los culpables! ¡Lo que se debe negociar es lo que el pueblo trabajador decida! ¡Los que deben negociar son los representantes de los que luchan!.

   Para que el pueblo trabajador y sus jóvenes triunfen necesitamos profundizar los procesos de movilización y organización. Fortalecer el Paro Nacional pasa por consolidar y extender la experiencia de las asambleas a cada ciudad, municipio, localidad, vereda, comuna o barrio y generar una dinámica de coordinación nacional de las mismas, con sus propios pliegos de peticiones, hay que articular local, regional y nacionalmente ese poder que está emergiendo, como ya empiezan a hacerlo en Cali. 

   Fortalecer el Paro Nacional para que triunfe pasa por impulsar las asambleas en las fábricas y empresas estatales como Ecopetrol o las empresas de servicios públicos de las ciudades, tengan sindicato o no, esta debe ser la prioridad de los dirigentes sindicales del país, especialmente de los del Comité Nacional de Paro. Fortalecer el Paro Nacional para que triunfe pasa también por convocar un Paro de la Producción que le permita a la clase trabajadora demostrar su fuerza y dinamismo como clase. Las calles son en este momento escenario de expresión del poder del pueblo trabajador movilizado y organizado; de los que luchan, de la solidaridad y el deseo de cambio; por ello para profundizar el Paro y fortalecer la lucha hay que consolidar las Asambleas Populares y la Primera Línea.


Presenciamos una guerra de los ricos contra los pobres

   La burguesía y sus plumíferos han querido vendernos nuevamente la idea en sus medios de comunicación que la rabia, la justa ira de las masas empobrecidas y habitualmente mancilladas por ella y sus gobiernos, es vandalismo y delincuencia. Que el desabastecimiento o la falta de transporte es responsabilidad de los manifestantes, pero el pueblo trabajador puede reconocer estas artimañas: a una trabajadora en Bogotá se le pregunta ante el cierre del transporte masivo: «¿Por qué vienes caminando?», su respuesta: «Porque no hay transporte, ese Duque hijueputa, malparido, ¡Que viva el paro!. Los verdaderos vándalos y delincuentes son Sarmiento Ángulo, Ardila Lulle y los demás súper súper ricos, que se enriquecen a costa de la clase obrera y saquean las arcas públicas exigiendo subsidios, construyendo puentes de papel y cobrando sobrecostos por carreteras sin terminar. Esa patronal mezquina y corrupta tiembla ante el pueblo trabajador movilizado, se impacienta cuando percibe que ese pueblo se organiza para luchar y para decidir su futuro.  

   No se puede ocultar la realidad. En las calles los que se enfrentan son los jóvenes de las familias trabajadoras, de los barrios populares, los pobres, que representan el deseo de cambio: la revolución; contra los que no quieren ningún cambio, los partidarios del «orden» y la «autoridad», el gobierno, el uribismo y la burguesía, los ricos, que encarnan y arman a las fuerzas de la contrarrevolución. Esa «gente de bien», es la que envía sus pistoleros a atacar a la Minga y a la Primera Línea, ostenta armas automáticas y camionetas de lujo ante jóvenes que los enfrentan con piedras, con un par de escudos y con la propia vida, como el estudiante Lucas Villa en Pereira, que fue acribillado por los «sicarios del orden» luego de haber bailado y cantado para que esta sociedad cambiara. Esta es una verdadera guerra de clases, de la patronal, los terratenientes y sus representantes contra la juventud del pueblo trabajador movilizado. 

   Policías y militares reciben órdenes de esa «gente de bien» y de la cueva de alimañas que es el uribismo para atacar y reprimir a su propio pueblo (1). En Cali las balas de la policía asesinaron en una barriada popular a un agente retirado de esa institución y Alison Meléndez, la joven que se suicidó en Popayán luego de la agresión sexual cometida por uniformados del ESMAD, era hija de otro policía en retiro. Policías y militares pertenecen al pueblo trabajador y lo deben defender, como lo han hecho algunos de ellos en varios momentos y puntos de resistencia; hay que llamar por ello a que el policía y el soldado de base se pase al lado de las masas movilizadas, que apoye el proceso revolucionario y desobedezca las órdenes de quienes nos explotan y oprimen.


Duque es el representante de la «gente de bien» que ha ordenado hambrear y masacrar al pueblo: ¡Fuera Duque carajo! 

   El gobierno uribista nos tiene acostumbrados al engaño, la manipulación y la trampa, por eso el pueblo trabajador sigue movilizado a pesar de sus triunfos. Pero de fondo, lo que sucede, es que hoy los que nos manifestamos lo hacemos en contra de un régimen político que se impone mediante mecanismos aparentemente democráticos y un profundo despliegue de violencia, un sistema basado en la explotación, la miseria y la pauperización de las masas trabajadoras por un lado; el enriquecimiento, la opulencia y el despilfarro de una minoría burguesa e imperialista por el otro. En Colombia hay física hambre, pobreza, desempleo, informalidad laboral, una enorme desigualdad y una sensación de˙«No futuro» de millones de jóvenes que han salido a las calles a matar o morir porque no tienen nada que perder.
 
   Esa realidad la ha construido esa clase social opresora y explotadora, arrodillada siempre ante sus amos imperialistas que saquean el país, que financian los bombardeos y la fumigación con glifosato de nuestros campos; Duque representa esa «gente de bien», esos ricos, que no saben cuánto le cuesta un huevo a un pobre, que prefieren masacrarnos disparando desde sus camionetas blancas antes que perder alguno de sus privilegios. Las masas movilizadas ya lo saben: lo que se reclama en las ciudades, en los pueblos, en los barrios, en las calles, en las redes sociales es que ese régimen de explotación, miseria y opresión debe caer, y se señala con contundencia un primer paso en esa dirección: ¡Fuera Duque carajo! Mantener al títere uribista en el poder hasta agosto de 2022 significa seguir soportando al gobierno que ha profundizado el hambre, las penurias y la masacre, apostar a esperar hasta las próximas elecciones, es negarse a escuchar la voz del pueblo trabajador movilizado que repite incansablemente: ¡Fuera Duque carajo!

¡Que el pueblo trabajador movilizado y organizado decida su futuro!
¡Vivan las Asambleas Populares!
¡Viva la Primera Línea!
¡ Fuera el ministro de Defensa Diego Molano que ha justificado la masacre!
¡Fuera los comandantes de Policía y Ejército Vargas y Zapateiro!
¡Fuera Duque carajo!
 

(1) El uribismo, que no tiene problema en llamar a masacrar al pueblo colombiano, tampoco la tiene en llamar a apoyar la masacre del pueblo palestino que hoy padece una guerra de tierra arrasada por parte del enclave sionista de Israel.  








1/5/21

Murió José Enríquez (“José de la Ford”). Un gran compañero

 


   En la tarde de este 1º de Mayo de 2021, murió nuestro compañero José, militante y dirigente de Punto de Partida y de Perspectiva Marxista Internacional.
  Con su fallecimiento, la causa del socialismo obrero, antiimperialista y revolucionario perdió a un gran luchador.
José falleció en el sanatorio donde se había internado, cuando su enfermedad oncológica reapareció con un cuadro de neumonía que en pocos días produjo este desenlace.
   Muchos compañeros de la Ford, de las fábricas de zona Norte, de la localidad de Pacheco, de los movimientos de los derechos humanos de la zona del Tigre, de los choferes de la 60, de las empresas donde estallaron conflictos fueron testigos de la solidaridad, la dedicación y el apoyo desinteresado de José.
   Solo la calamidad de la pandemia, lo recluyó en su casa. Aunque no dejó de interesarse ni de compartir horas de debate político con el grupo de compañeros de Punto de Partida, que hoy despliega la página más negra de su corta historia.
   Los compañeros más viejos también recordarán su trayectoria en la corriente morenista, de la que nunca renegó y a la que nunca traicionó.

   Toda una vida de combate consecuente:

• Por la defensa de la clase trabajadora contra la explotación patronal.

• Por la democracia obrera contra la burocracia sindical.

• Por la independencia política del proletariado, contra todos los partidos y gobiernos de la burguesía.

• Por la lucha intransigente contra el imperialismo, en defensa de los países y los pueblos del mundo explotados y oprimidos.

• Por la revolución socialista, la insurrección obrera, popular, campesina y de los marginados contra los gobiernos que defienden este sistema capitalista liderado por los megamillonarios, que condena a la inmensa mayoría de la humanidad a la explotación, la miseria, el hambre y la desocupación.

• Por la construcción de partidos obreros revolucionarios en todos los países, agrupados en una organización internacional.


14/3/21

Si nos organizamos los echamos a todos


   Combate calle por calle, a cara descubierta y pecho gentil, miles de jóvenes trabajadores, de jóvenes estudiantes -a los que se sumaron personas mayores- enfrentaron a la policía sin descanso, piedras contra balines de goma, gases y cañones de agua,  hasta que la policía –en un hecho inédito- levantó la bandera blanca. Una escena nunca vista, que dejó perplejos a los miles de televidentes que veían en directo la humillación policial. Pasaron varias horas en que todo el centro de Asunción quedó bajo control de los manifestantes. 

   De la euforia triunfal surgió la entusiasta tarea de no parar, de ir por todos, no podía ser un acto de un solo día. Bronca y repudio en cada grito, hartazgo ruidoso, la decepción por los principales partidos quedó expresada en la consigna de «que se vayan todos».

   La masa que lucha en las calles está conformada en una mayoría aplastante  por «millenials», que entraron a la política de la mejor manera, por la vía de la acción directa.

Esa isla rodeada de tierra

   El Paraguay es un pequeño país de 465.752 Km2 y poco más de7 millones de habitantes, que se encuentra entre dos gigantes como Brasil y Argentina, mediterráneo, históricamente aislado.  El gran escritor paraguayo Augusto Roa Bastos lo llamó una «isla rodeada de tierra». Casi nunca es noticia en los medios internacionales. En los últimos 70 años ha sido gobernado por un partido, la Asociación Nacional Republicana (ANR), Partido Colorado, incluyendo 35 años de la dictadura de Stroessner.  La única excepción fue el gobierno de Fernando Lugo (2008-2012) derrocado por un golpe parlamentario. Su PIB es 42.826 millones de dólares, en mayor medida producto de la exportación de soja y carne. Pero posee dos tesoros muy mal administrados y fuente de privilegios y de alta corrupción: las hidroeléctricas de Itaipú (con Brasil), la más grande del mundo y la de Yacyreta con Argentina.

Cómo comenzó todo

   El telón de fondo de la explosión social -que comienza a tener reverberación en otras ciudades del país- es  la combinación de la doble calamidad  que azota a nivel internacional:   la crisis económica y la pandemia, que golpeó a los trabajadores asalariados suspendidos o despedidos, a los trabajadores por cuenta propia y a las pequeñas y medianas empresas, muchas de las cuales quebraron y cerraron sus puertas.

   El desempleo y el subempleo, que ya era considerable antes, pegó un salto gigantesco con la pandemia, su aumento ha golpeado mayoritariamente a los jóvenes.

   Una cuarentena muy temprana con el objetivo de retardar el proceso de contagio y –supuestamente- ganar tiempo para equipar el pobre sistema de salud del Paraguay, con la compra de camas para terapia intensiva, medicamentos e insumos, equipos de bioseguridad para el personal de blanco, al principio causó simpatía.  Y la población en general se disciplinó a las restricciones y medidas de cuidado sanitario.
   
   El grado de contagio era el menor de América en ese momento, Paraguay admirado, el gobierno bailaba en una pata. Pero la tragedia económica, sumada a la corrupción, a la falta de las  inversiones en salud prometidas, dejó al descubierto que la cuarentena no fue sino tiempo desperdiciado que llevó a la ruina a miles de trabajadores y pequeños empresarios, mientras el sistema de salud seguía sin ponerse a la altura de las necesidades previsibles. 

   Las desgracias para los trabajadores no vinieron solas, a la falta de trabajo se sumaron los enormes gastos de bolsillo de los enfermos en los hospitales, no sólo escasearon medicamentos para el Covid_19, sino para todo tipo de tratamiento, al mismo tiempo las farmacias triplicaban y hasta cuadruplicaban el precio de venta al público. La población en general comenzó a ver una conexión entre la escasez pública y los sobreprecios de las farmacias privadas.

La mecha de la explosión
   
   La movilización metió en una severa crisis política al gobierno, muy cuestionado casi desde el inicio de su mandato, por varios hechos. Uno de ellos, tras descubrirse un acta secreta de negociación con el gobierno brasileño sobre la hidroeléctrica binacional de Itaipú de la que el país vecino saca enormes beneficios a costa del Paraguay, que concedía nuevos beneficios al Brasil contrarios a los intereses de la población paraguaya. El pacto  del presidente Abdo con el ex presidente Horacio Cartes –de fuerte influencia en el Parlamento-, lo salvó en ese momento (2019) del juicio político. 

   El odio de las masas hacia el gobierno se debe a un acumulado de varias arbitrariedades. El ministro de Educación, Eduardo Petta, ya estaba en la mira de la ira popular, desde su nombramiento. En un negociado indignante compró de una editora  ad-hoc  libros escolares llenos de errores y se negó a devolverlos. Siguió cosechando antipatías al encomendar a pastores evangélicos “el tratamiento de la salud mental de los escolares”. Las escuelas se caen a pedazos y no tienen garantía de seguridad sanitaria, pero por la presión de los empresarios de la educación privada, aceleró arbitrariamente el inicio de las clases presenciales y los contagios explotaron a los 3 días del inicio del año lectivo. 

   El ministro de obras públicas, con una amplia campaña en las redes sociales, mostró una pasarela peatonal con un costo de dos millones dólares –que no vale ni un cuarto- en el mismo momento en que los trabajadores de la salud no tenían ni tapabocas. 

   El imperialismo dio rienda suelta para que el gobierno de Abdo Benítez acceda rápidamente a dinero fresco. El exceso de liquidez en las finanzas yanquis debía canalizarse a cualquier sitio, no importa cuán corrupta sea su utilización, la banca imperialista siempre ve en la crisis una oportunidad. Así llegó a las manos del gobierno paraguayo 1.600 millones de dólares para enfrentar la pandemia, bonos cotizados en Wall Street. Con ello, lo primero que hizo fue orquestar un negociado, compras de insumos inadecuados y caros a través de empresas del entorno, se despilfarraron millones de dólares, se devolvieron las compras incorrectas, se perdió parte del pago y no se equiparon los hospitales.

   Todavía no se ejecutaba todo el presupuesto, pero no se abastecía de insumos, faltaban fármacos básicos, colapsaban los hospitales, miles de familias haciendo campañas de solidaridad entre sus allegados  para comprar medicamentos que la salud pública debía proveer.  Imposibilitadas las familias de trabajadores,  el pueblo pobre e incluso los de clase media, muchos de ellos hipotecaron  sus casas, vendieron sus vehículos, se endeudaron. 

   Comparando con otros países de la región, que desde diciembre o enero se encuentran vacunando, el gobierno paraguayo  muestra claramente una deficiente gestión.  En febrero, han llegado apenas unas 4.000 dosis de la vacuna Sputnik V, y ya se ha pagado por 1.000.000 de  dosis.  Las 4.000 que arribaron estuvieron destinadas sólo para médicos, personal de enfermería y de limpieza de las unidades de terapia intensiva (UTI) y ni siquiera cubría totalmente a la primera línea del personal de blanco de los hospitales. La ineficiencia de la gestión es evidente y criminal.

   Otro duro cuestionamiento al gobierno y su entorno recayó sobre el ministro de agricultura, quien fue denunciado por un turbio negocio con la merienda escolar, de los tiempos en que fuera gobernador del Departamento del Guairá.  Empresas de familiares y amigos habían lucrado con la alimentación de mala calidad de los escolares, quedándose el ex gobernador con el 80% de la facturación. Peor aún, en plena pandemia, sus empresas ganaban de nuevo una licitación para el mismo negocio.

   En medio de la crisis económica y sanitaria, salió a la luz un acuerdo secreto realizado con Juan Guaidó quien intentaba apoderarse de activos de PDVSA a cambio de jugosos sobornos. Paraguay había comprado petróleo financiado de Venezuela, con la cual mantiene aún una deuda millonaria. El hecho afectaba directamente al Jefe de Gabinete del presidente Mario Abdo Benítez, encargado de la negociación que le posibilitaría a Paraguay pagar un menor monto que el real de la deuda, más coima para el intermediario. Más leña para el fuego, aunque todavía faltaba el encendido.

   Las declaraciones de los empresarios del transporte que con el guiño del gobierno anunciaron un paro patronal para exigir la suba de pasajes, hizo que el odio de la juventud aumentara y llamara a movilizarse contra el tarifazo del bus. 

   Pero el verdadero detonante de la movilización es el escándalo del INERAM (el hospital de referencia para enfermedades respiratorias).  Los noticieros difundieron la dramática situación de los familiares de internados, que reclamaban la falta de medicamentos y que al necesitarse con urgencia se veían obligados a comprar en las farmacias a precios inflados e incluso en el mercado negro, donde se vendían medicamentos que eran adquisiciones de los hospitales públicos. Según los testimonios de los familiares, el gasto en dichos fármacos sumaban un total entre 300 y 450 dólares por día, claramente imposible de solventar por las familias de trabajadores ni incluso de clase media, que desesperados, llorando relataban su desgracia.

   Los hospitales colapsados, la falta de remedios incluso para tratamientos que no tienen que ver con el Covid_19, agravó la tensión y surgió espontáneamente en las redes el llamado a movilizarse bajo los hashtag  #EstoyParaElMarzo2021  #EsteMarzoNadieSeCalla.   Y se puso fecha y hora: viernes 5 a las 18.00 horas frente al Congreso Nacional. De ahí en más ya fue una bola de nieve, adhesiones de miles de internautas, periodistas, deportistas, barras bravas de clubes y tímidamente –más tarde- algunos referentes de partidos políticos llamaban a sumarse con las consignas de ¡Fuera Marito! (1) ¡Juicio político! ¡Martirio de la Gente! (2), ¡Que se vayan todos! La crisis sanitaria superó a la bronca por la suba del pasaje. No obstante,  ante el estallido, los empresarios del transporte rápidamente dieron marcha atrás. 

Primeros triunfos

   De inmediato cayó la figura más destacada del gabinete, el ministro de salud, que hasta hace poco era una verdadera estrella porque  el país era el que tenía menos contagios. Pero la corrupción, la falta de inversión, la enorme dilapidación del tiempo de cuarentena que arruinó a miles pero que no sirvió para equipar los hospitales ni para proveerse de insumos para los momentos críticos, hizo cambiar 180° el ánimo de los trabajadores y el pueblo. 

   Cayeron también el director del Instituto de Previsión Social (IPS), el ministro de educación, la ministra de la mujer y el ministro jefe de gabinete.

   La lucha hizo que milagrosamente aparecieran los medicamentos e insumos en varios hospitales y el gobierno, presionado por las movilizaciones, procedió a una gestión urgente para conseguir vacunas como no lo había hecho antes.
Rápidamente los empresarios del transporte decidieron no aumentar los pasajes.

   Nada de esto hubiera pasado sin la movilización en las calles.

Crisis del gobierno

   La crisis política afecta en primer lugar al gobierno. Las movilizaciones que siguieron todos los días (3), a pesar de la cotidiana represión, piden juicio político o renuncia al Presidente y al Vicepresidente. Y afecta al régimen, los principales partidos discuten la salida, la oposición pide juicio político y nuevas elecciones. El partido de gobierno discute entre sus dos principales movimientos internos una negociación para impedir – por el momento- el juicio político. Como primera medida cayeron cuatro ministros, entre ellos el de salud que fue el primero y tuvo el objetivo de descomprimir la primera marcha.

   Existe una fuerte pelea interburguesa, desatada en forma de denuncias de corrupción, desde los principales medios de comunicación. Fuertes peleas entre contratistas del Estado enfrentados, proveedores de insumos, constructores viales, los grandes comerciantes e importadores y también mucha presión de sectores burgueses y pequeño burgueses ante el problema de las restricciones por la pandemia. Sin embargo, hasta ahora la burguesía de conjunto prefiere pactar algunos cambios y dejar en pie al gobierno. No cejan las exigencias, ni las amenazas, pero no pusieron aun todo el empeño para derrocar vía juicio político a Mario Abdo.

   Tampoco la Iglesia Católica, que es la mayoritaria, está en una posición a favor de la salida del gobierno vía juicio político, sino que haciéndose eco tibiamente de las denuncias sobre corrupción y deficiencias en la gestión, se autopropone como intermediaria para el diálogo entre los jóvenes movilizados y el gobierno.

   Las centrales sindicales (4) y las organizaciones campesinas no se encuentran a la vanguardia en este proceso de lucha. Incluso algunas centrales sindicales no convocan a la movilización, se oponen al juicio político y llaman al diálogo.

   Las movilizaciones diarias exigen “que se vayan todos”, “que no quede ni uno solo” en alusión a que no continúe la línea sucesoria y “colorados nunca más” contra el partido que gobierna el país hace 70 años. Todo esto es aprovechado por los partidos de la oposición para plantear, como salida a la crisis, el juicio político para destituir al presidente y a su vice presidente (5) y convocar a elecciones anticipadas. Pero para proceder al juicio político, la oposición debe sumar a algunos del movimiento interno del Partido Colorado, liderado por el ex presidente Horacio Cartes, que hasta el momento no está de acuerdo con esa política.

Hay que cambiar todo es el grito de la calle

   La protesta pide ¡Que se vayan todos!, y la oposición responde con “nuevas elecciones” que solo servirá para que vuelvan pronto los mismos de siempre.

   La lucha ya ha conseguido los primeros triunfos y hay que seguir en esa línea. No parar hasta que todos los hospitales tengan medicamentos e insumos. Hasta que todos estén vacunados. Este gobierno solo aplica parches. Hace anuncios para distraer. Cambia algunos ministros para calmar las aguas. Pone como ministro de salud a un viceministro de la misma administración desastrosa. En vez de que a dedo designe Marito, ¿no podrían los trabajadores de la salud y los usuarios de los principales hospitales, en asamblea designar un ministro de confianza? Tendría más legitimidad y lo mismo puede hacerse con el manejo del presupuesto de salud, que se discuta en las asambleas de los gremios de trabajadores de la salud, y así poner fin a los despilfarros, la corrupción y la desidia.

   Hay que luchar para impedir que empiecen las clases presenciales antes de que todos los docentes estén vacunados.
Y hay que luchar para lograr:

   • el subsidio a todo desempleado mientras dure la pandemia.
   • que sean indemnizados todos los que por causa de la pandemia tuvieron que comprar medicamentos e insumos de las farmacias.
   • vacunas gratuitas para todos los trabajadores y sectores populares
   • que todos los hospitales privados pasen bajo control estatal mientras dure la pandemia, ¡basta de lucrar con la salud del pueblo!

   Es imperiosa la necesidad de lograr la unidad de los que luchan en una coordinadora. Los trabajadores de la salud -los más desprotegidos y los más exigidos- están luchando descoordinadamente. Los docentes que están resistiendo para evitar más contagios con las clases presenciales, también. Los jóvenes movilizados, los trabajadores de la salud, los docentes son los pilares para edificar un fuerte organismo para conducir y fortalecer la movilización.

   Si las centrales sindicales se incorporan a la lucha, la huelga general va a ser una nueva herramienta estratégica de las movilizaciones, y si se suman los movimientos campesinos, la protesta adquirirá una dimensión gigantesca que pondrá a la orden del día la discusión de quiénes tienen que gobernar el país.






Asamblea Nacional Constituyente y Soberana

   Necesitamos que todos los sectores y en especial, los trabajadores, los jóvenes y los campesinos participen en la discusión de los problemas nacionales y resolverlos en beneficio de las amplias capas de la población.

   Los trabajadores, los jóvenes, los campesinos no están representados en ninguna instancia donde se discute y se resuelve sobre los planes económicos, los presupuestos de salud y educación, la tarifa del pasaje y las condiciones del transporte público. Tampoco participan a la hora de decidir sobre el régimen impositivo, quiénes tienen que pagar más impuestos y quiénes tienen que pagar menos o no pagarlos. Esas decisiones toman los mismos de siempre.

   Necesitamos una Asamblea Nacional Constituyente donde participen los trabajadores, estudiantes, campesinos, jóvenes estudiantes-trabajadores con sus representantes electos democráticamente en los sindicatos, organizaciones campesinas, centros de estudiantes, lugares de trabajo y asambleas de los barrios.

   Hoy, los problemas más importantes del país no pasan por las decisiones populares. En las elecciones sólo se eligen a los candidatos de los partidos de las patronales, de los empresarios. Los partidos pequeños o las candidaturas independientes no tienen opción. Tampoco pasan por ninguna instancia de participación popular la decisión de nombramiento de los altos ejecutivos de los ministerios o de Itaipú y Yacyretá, todo es reparto de cargos por negociaciones políticas de los grandes partidos. Todo eso tiene que cambiar.


   Los problemas más importantes deben pasar por la Asamblea Nacional Constituyente:

   La renegociación del Tratado de Itaipú, la mitad de la energía debe recuperar Paraguay y poner al servicio del desarrollo industrial, del transporte eléctrico y de tarifas reducidas de electricidad para los sectores populares.

   El salario de los altos funcionarios y parlamentarios debe cambiar. Ningún parlamentario debe ganar más que el salario medio de un trabajador calificado. Debemos establecer la revocabilidad de las autoridades que no cumplen sus promesas electorales, o que hayan actuado en contra de los intereses de los trabajadores y de las grandes mayorías del país o que hayan perdido la confianza de sus electores.

   El pago de la deuda externa no es prioridad, no se debe pagar con la miseria de los trabajadores, no se debe pagar si las escuelas se caen a pedazos y los hospitales colapsan. Antes que nada, utilizar ese dinero para tener terapia intensiva, hospitales equipados, medicamentos e insumos gratuitos. No se puede pagar la deuda externa y mantener a un tercio de la población en la pobreza. Es una decisión soberana que corresponde a los trabajadores y al pueblo.

   En Paraguay, los pobres subsidian a los ricos. Las empresas de transporte son subsidiadas con impuestos, las empresas como las telefónicas reciben créditos de los fondos del Instituto de Previsión Social (IPS) (6), los trabajadores subsidian a los empresarios. Los pobres pagan, en términos relativos, más impuestos que los ricos. Urge disponer un régimen impositivo en el cual no exista un mismo porcentaje para el pago del impuesto a la renta personal (IRP), sino que los ricos paguen porcentajes mayores de acuerdo a sus ganancias y abolir el impuesto al consumo, el IVA que se descarga sobre los pobres.

   El transporte público en manos privadas es una estafa, costoso para los trabajadores, ineficiente, inseguro, irresponsable. Es urgente replantear un sistema público, eléctrico, amigable con el medio ambiente, barato y eficiente, controlado no por burócratas del Estado sino por asambleas de trabajadores y usuarios.

   Ninguna crisis económica la deben pagar los trabajadores, los salarios se deben reajustar conforme a la inflación, nadie en el país debe tener un ingreso menor al salario mínimo acorde al costo de vida. Todo desempleado debe recibir un subsidio que cubra el costo de vida hasta que encuentre trabajo. Ningún trabajador sin seguridad social, ningún ministerio con seguro médico privado VIP, el IPS debe ser para todos y debe pasar bajo control de los trabajadores para poner fin a la corrupción, al despilfarro y la ineficiencia.

   Los partidos políticos de los empresarios no quieren esto. Sólo lo podremos lograr con la movilización y a pesar de ellos. Si crece la lucha y se conforma un gran comité de la manifestación popular podemos emprender el camino hacia el cambio social en el país.



Anahí Flores y Gaspar Franco, desde Asunción.
13 marzo 2021

(1) Marito: apodo del presidente Mario Abdo Benítez
(2) En referencia a la consigna electoral de Abdo Benítez que fue “Marito de la gente”
(3) Al escribir este artículo se desarrolla el 8° día de movilización y enfrentamiento con las fuerzas represivas.
(4) En Paraguay el movimiento sindical se halla profundamente dividido, hasta el punto que existen alrededor de 9 centrales sindicales, algunas de ellas muy cercanas a los gobiernos de turno
(5) El rechazo al vicepresidente principalmente es porque estuvo ligado al intento de renegociación fraudulenta con el Brasil sobre un aspecto referido a Itaipú.
(6) la institución de seguridad social y de jubilaciones