1/5/21

Murió José Enríquez (“José de la Ford”). Un gran compañero

 


   En la tarde de este 1º de Mayo de 2021, murió nuestro compañero José, militante y dirigente de Punto de Partida y de Perspectiva Marxista Internacional.
  Con su fallecimiento, la causa del socialismo obrero, antiimperialista y revolucionario perdió a un gran luchador.
José falleció en el sanatorio donde se había internado, cuando su enfermedad oncológica reapareció con un cuadro de neumonía que en pocos días produjo este desenlace.
   Muchos compañeros de la Ford, de las fábricas de zona Norte, de la localidad de Pacheco, de los movimientos de los derechos humanos de la zona del Tigre, de los choferes de la 60, de las empresas donde estallaron conflictos fueron testigos de la solidaridad, la dedicación y el apoyo desinteresado de José.
   Solo la calamidad de la pandemia, lo recluyó en su casa. Aunque no dejó de interesarse ni de compartir horas de debate político con el grupo de compañeros de Punto de Partida, que hoy despliega la página más negra de su corta historia.
   Los compañeros más viejos también recordarán su trayectoria en la corriente morenista, de la que nunca renegó y a la que nunca traicionó.

   Toda una vida de combate consecuente:

• Por la defensa de la clase trabajadora contra la explotación patronal.

• Por la democracia obrera contra la burocracia sindical.

• Por la independencia política del proletariado, contra todos los partidos y gobiernos de la burguesía.

• Por la lucha intransigente contra el imperialismo, en defensa de los países y los pueblos del mundo explotados y oprimidos.

• Por la revolución socialista, la insurrección obrera, popular, campesina y de los marginados contra los gobiernos que defienden este sistema capitalista liderado por los megamillonarios, que condena a la inmensa mayoría de la humanidad a la explotación, la miseria, el hambre y la desocupación.

• Por la construcción de partidos obreros revolucionarios en todos los países, agrupados en una organización internacional.


14/3/21

Si nos organizamos los echamos a todos


   Combate calle por calle, a cara descubierta y pecho gentil, miles de jóvenes trabajadores, de jóvenes estudiantes -a los que se sumaron personas mayores- enfrentaron a la policía sin descanso, piedras contra balines de goma, gases y cañones de agua,  hasta que la policía –en un hecho inédito- levantó la bandera blanca. Una escena nunca vista, que dejó perplejos a los miles de televidentes que veían en directo la humillación policial. Pasaron varias horas en que todo el centro de Asunción quedó bajo control de los manifestantes. 

   De la euforia triunfal surgió la entusiasta tarea de no parar, de ir por todos, no podía ser un acto de un solo día. Bronca y repudio en cada grito, hartazgo ruidoso, la decepción por los principales partidos quedó expresada en la consigna de «que se vayan todos».

   La masa que lucha en las calles está conformada en una mayoría aplastante  por «millenials», que entraron a la política de la mejor manera, por la vía de la acción directa.

Esa isla rodeada de tierra

   El Paraguay es un pequeño país de 465.752 Km2 y poco más de7 millones de habitantes, que se encuentra entre dos gigantes como Brasil y Argentina, mediterráneo, históricamente aislado.  El gran escritor paraguayo Augusto Roa Bastos lo llamó una «isla rodeada de tierra». Casi nunca es noticia en los medios internacionales. En los últimos 70 años ha sido gobernado por un partido, la Asociación Nacional Republicana (ANR), Partido Colorado, incluyendo 35 años de la dictadura de Stroessner.  La única excepción fue el gobierno de Fernando Lugo (2008-2012) derrocado por un golpe parlamentario. Su PIB es 42.826 millones de dólares, en mayor medida producto de la exportación de soja y carne. Pero posee dos tesoros muy mal administrados y fuente de privilegios y de alta corrupción: las hidroeléctricas de Itaipú (con Brasil), la más grande del mundo y la de Yacyreta con Argentina.

Cómo comenzó todo

   El telón de fondo de la explosión social -que comienza a tener reverberación en otras ciudades del país- es  la combinación de la doble calamidad  que azota a nivel internacional:   la crisis económica y la pandemia, que golpeó a los trabajadores asalariados suspendidos o despedidos, a los trabajadores por cuenta propia y a las pequeñas y medianas empresas, muchas de las cuales quebraron y cerraron sus puertas.

   El desempleo y el subempleo, que ya era considerable antes, pegó un salto gigantesco con la pandemia, su aumento ha golpeado mayoritariamente a los jóvenes.

   Una cuarentena muy temprana con el objetivo de retardar el proceso de contagio y –supuestamente- ganar tiempo para equipar el pobre sistema de salud del Paraguay, con la compra de camas para terapia intensiva, medicamentos e insumos, equipos de bioseguridad para el personal de blanco, al principio causó simpatía.  Y la población en general se disciplinó a las restricciones y medidas de cuidado sanitario.
   
   El grado de contagio era el menor de América en ese momento, Paraguay admirado, el gobierno bailaba en una pata. Pero la tragedia económica, sumada a la corrupción, a la falta de las  inversiones en salud prometidas, dejó al descubierto que la cuarentena no fue sino tiempo desperdiciado que llevó a la ruina a miles de trabajadores y pequeños empresarios, mientras el sistema de salud seguía sin ponerse a la altura de las necesidades previsibles. 

   Las desgracias para los trabajadores no vinieron solas, a la falta de trabajo se sumaron los enormes gastos de bolsillo de los enfermos en los hospitales, no sólo escasearon medicamentos para el Covid_19, sino para todo tipo de tratamiento, al mismo tiempo las farmacias triplicaban y hasta cuadruplicaban el precio de venta al público. La población en general comenzó a ver una conexión entre la escasez pública y los sobreprecios de las farmacias privadas.

La mecha de la explosión
   
   La movilización metió en una severa crisis política al gobierno, muy cuestionado casi desde el inicio de su mandato, por varios hechos. Uno de ellos, tras descubrirse un acta secreta de negociación con el gobierno brasileño sobre la hidroeléctrica binacional de Itaipú de la que el país vecino saca enormes beneficios a costa del Paraguay, que concedía nuevos beneficios al Brasil contrarios a los intereses de la población paraguaya. El pacto  del presidente Abdo con el ex presidente Horacio Cartes –de fuerte influencia en el Parlamento-, lo salvó en ese momento (2019) del juicio político. 

   El odio de las masas hacia el gobierno se debe a un acumulado de varias arbitrariedades. El ministro de Educación, Eduardo Petta, ya estaba en la mira de la ira popular, desde su nombramiento. En un negociado indignante compró de una editora  ad-hoc  libros escolares llenos de errores y se negó a devolverlos. Siguió cosechando antipatías al encomendar a pastores evangélicos “el tratamiento de la salud mental de los escolares”. Las escuelas se caen a pedazos y no tienen garantía de seguridad sanitaria, pero por la presión de los empresarios de la educación privada, aceleró arbitrariamente el inicio de las clases presenciales y los contagios explotaron a los 3 días del inicio del año lectivo. 

   El ministro de obras públicas, con una amplia campaña en las redes sociales, mostró una pasarela peatonal con un costo de dos millones dólares –que no vale ni un cuarto- en el mismo momento en que los trabajadores de la salud no tenían ni tapabocas. 

   El imperialismo dio rienda suelta para que el gobierno de Abdo Benítez acceda rápidamente a dinero fresco. El exceso de liquidez en las finanzas yanquis debía canalizarse a cualquier sitio, no importa cuán corrupta sea su utilización, la banca imperialista siempre ve en la crisis una oportunidad. Así llegó a las manos del gobierno paraguayo 1.600 millones de dólares para enfrentar la pandemia, bonos cotizados en Wall Street. Con ello, lo primero que hizo fue orquestar un negociado, compras de insumos inadecuados y caros a través de empresas del entorno, se despilfarraron millones de dólares, se devolvieron las compras incorrectas, se perdió parte del pago y no se equiparon los hospitales.

   Todavía no se ejecutaba todo el presupuesto, pero no se abastecía de insumos, faltaban fármacos básicos, colapsaban los hospitales, miles de familias haciendo campañas de solidaridad entre sus allegados  para comprar medicamentos que la salud pública debía proveer.  Imposibilitadas las familias de trabajadores,  el pueblo pobre e incluso los de clase media, muchos de ellos hipotecaron  sus casas, vendieron sus vehículos, se endeudaron. 

   Comparando con otros países de la región, que desde diciembre o enero se encuentran vacunando, el gobierno paraguayo  muestra claramente una deficiente gestión.  En febrero, han llegado apenas unas 4.000 dosis de la vacuna Sputnik V, y ya se ha pagado por 1.000.000 de  dosis.  Las 4.000 que arribaron estuvieron destinadas sólo para médicos, personal de enfermería y de limpieza de las unidades de terapia intensiva (UTI) y ni siquiera cubría totalmente a la primera línea del personal de blanco de los hospitales. La ineficiencia de la gestión es evidente y criminal.

   Otro duro cuestionamiento al gobierno y su entorno recayó sobre el ministro de agricultura, quien fue denunciado por un turbio negocio con la merienda escolar, de los tiempos en que fuera gobernador del Departamento del Guairá.  Empresas de familiares y amigos habían lucrado con la alimentación de mala calidad de los escolares, quedándose el ex gobernador con el 80% de la facturación. Peor aún, en plena pandemia, sus empresas ganaban de nuevo una licitación para el mismo negocio.

   En medio de la crisis económica y sanitaria, salió a la luz un acuerdo secreto realizado con Juan Guaidó quien intentaba apoderarse de activos de PDVSA a cambio de jugosos sobornos. Paraguay había comprado petróleo financiado de Venezuela, con la cual mantiene aún una deuda millonaria. El hecho afectaba directamente al Jefe de Gabinete del presidente Mario Abdo Benítez, encargado de la negociación que le posibilitaría a Paraguay pagar un menor monto que el real de la deuda, más coima para el intermediario. Más leña para el fuego, aunque todavía faltaba el encendido.

   Las declaraciones de los empresarios del transporte que con el guiño del gobierno anunciaron un paro patronal para exigir la suba de pasajes, hizo que el odio de la juventud aumentara y llamara a movilizarse contra el tarifazo del bus. 

   Pero el verdadero detonante de la movilización es el escándalo del INERAM (el hospital de referencia para enfermedades respiratorias).  Los noticieros difundieron la dramática situación de los familiares de internados, que reclamaban la falta de medicamentos y que al necesitarse con urgencia se veían obligados a comprar en las farmacias a precios inflados e incluso en el mercado negro, donde se vendían medicamentos que eran adquisiciones de los hospitales públicos. Según los testimonios de los familiares, el gasto en dichos fármacos sumaban un total entre 300 y 450 dólares por día, claramente imposible de solventar por las familias de trabajadores ni incluso de clase media, que desesperados, llorando relataban su desgracia.

   Los hospitales colapsados, la falta de remedios incluso para tratamientos que no tienen que ver con el Covid_19, agravó la tensión y surgió espontáneamente en las redes el llamado a movilizarse bajo los hashtag  #EstoyParaElMarzo2021  #EsteMarzoNadieSeCalla.   Y se puso fecha y hora: viernes 5 a las 18.00 horas frente al Congreso Nacional. De ahí en más ya fue una bola de nieve, adhesiones de miles de internautas, periodistas, deportistas, barras bravas de clubes y tímidamente –más tarde- algunos referentes de partidos políticos llamaban a sumarse con las consignas de ¡Fuera Marito! (1) ¡Juicio político! ¡Martirio de la Gente! (2), ¡Que se vayan todos! La crisis sanitaria superó a la bronca por la suba del pasaje. No obstante,  ante el estallido, los empresarios del transporte rápidamente dieron marcha atrás. 

Primeros triunfos

   De inmediato cayó la figura más destacada del gabinete, el ministro de salud, que hasta hace poco era una verdadera estrella porque  el país era el que tenía menos contagios. Pero la corrupción, la falta de inversión, la enorme dilapidación del tiempo de cuarentena que arruinó a miles pero que no sirvió para equipar los hospitales ni para proveerse de insumos para los momentos críticos, hizo cambiar 180° el ánimo de los trabajadores y el pueblo. 

   Cayeron también el director del Instituto de Previsión Social (IPS), el ministro de educación, la ministra de la mujer y el ministro jefe de gabinete.

   La lucha hizo que milagrosamente aparecieran los medicamentos e insumos en varios hospitales y el gobierno, presionado por las movilizaciones, procedió a una gestión urgente para conseguir vacunas como no lo había hecho antes.
Rápidamente los empresarios del transporte decidieron no aumentar los pasajes.

   Nada de esto hubiera pasado sin la movilización en las calles.

Crisis del gobierno

   La crisis política afecta en primer lugar al gobierno. Las movilizaciones que siguieron todos los días (3), a pesar de la cotidiana represión, piden juicio político o renuncia al Presidente y al Vicepresidente. Y afecta al régimen, los principales partidos discuten la salida, la oposición pide juicio político y nuevas elecciones. El partido de gobierno discute entre sus dos principales movimientos internos una negociación para impedir – por el momento- el juicio político. Como primera medida cayeron cuatro ministros, entre ellos el de salud que fue el primero y tuvo el objetivo de descomprimir la primera marcha.

   Existe una fuerte pelea interburguesa, desatada en forma de denuncias de corrupción, desde los principales medios de comunicación. Fuertes peleas entre contratistas del Estado enfrentados, proveedores de insumos, constructores viales, los grandes comerciantes e importadores y también mucha presión de sectores burgueses y pequeño burgueses ante el problema de las restricciones por la pandemia. Sin embargo, hasta ahora la burguesía de conjunto prefiere pactar algunos cambios y dejar en pie al gobierno. No cejan las exigencias, ni las amenazas, pero no pusieron aun todo el empeño para derrocar vía juicio político a Mario Abdo.

   Tampoco la Iglesia Católica, que es la mayoritaria, está en una posición a favor de la salida del gobierno vía juicio político, sino que haciéndose eco tibiamente de las denuncias sobre corrupción y deficiencias en la gestión, se autopropone como intermediaria para el diálogo entre los jóvenes movilizados y el gobierno.

   Las centrales sindicales (4) y las organizaciones campesinas no se encuentran a la vanguardia en este proceso de lucha. Incluso algunas centrales sindicales no convocan a la movilización, se oponen al juicio político y llaman al diálogo.

   Las movilizaciones diarias exigen “que se vayan todos”, “que no quede ni uno solo” en alusión a que no continúe la línea sucesoria y “colorados nunca más” contra el partido que gobierna el país hace 70 años. Todo esto es aprovechado por los partidos de la oposición para plantear, como salida a la crisis, el juicio político para destituir al presidente y a su vice presidente (5) y convocar a elecciones anticipadas. Pero para proceder al juicio político, la oposición debe sumar a algunos del movimiento interno del Partido Colorado, liderado por el ex presidente Horacio Cartes, que hasta el momento no está de acuerdo con esa política.

Hay que cambiar todo es el grito de la calle

   La protesta pide ¡Que se vayan todos!, y la oposición responde con “nuevas elecciones” que solo servirá para que vuelvan pronto los mismos de siempre.

   La lucha ya ha conseguido los primeros triunfos y hay que seguir en esa línea. No parar hasta que todos los hospitales tengan medicamentos e insumos. Hasta que todos estén vacunados. Este gobierno solo aplica parches. Hace anuncios para distraer. Cambia algunos ministros para calmar las aguas. Pone como ministro de salud a un viceministro de la misma administración desastrosa. En vez de que a dedo designe Marito, ¿no podrían los trabajadores de la salud y los usuarios de los principales hospitales, en asamblea designar un ministro de confianza? Tendría más legitimidad y lo mismo puede hacerse con el manejo del presupuesto de salud, que se discuta en las asambleas de los gremios de trabajadores de la salud, y así poner fin a los despilfarros, la corrupción y la desidia.

   Hay que luchar para impedir que empiecen las clases presenciales antes de que todos los docentes estén vacunados.
Y hay que luchar para lograr:

   • el subsidio a todo desempleado mientras dure la pandemia.
   • que sean indemnizados todos los que por causa de la pandemia tuvieron que comprar medicamentos e insumos de las farmacias.
   • vacunas gratuitas para todos los trabajadores y sectores populares
   • que todos los hospitales privados pasen bajo control estatal mientras dure la pandemia, ¡basta de lucrar con la salud del pueblo!

   Es imperiosa la necesidad de lograr la unidad de los que luchan en una coordinadora. Los trabajadores de la salud -los más desprotegidos y los más exigidos- están luchando descoordinadamente. Los docentes que están resistiendo para evitar más contagios con las clases presenciales, también. Los jóvenes movilizados, los trabajadores de la salud, los docentes son los pilares para edificar un fuerte organismo para conducir y fortalecer la movilización.

   Si las centrales sindicales se incorporan a la lucha, la huelga general va a ser una nueva herramienta estratégica de las movilizaciones, y si se suman los movimientos campesinos, la protesta adquirirá una dimensión gigantesca que pondrá a la orden del día la discusión de quiénes tienen que gobernar el país.






Asamblea Nacional Constituyente y Soberana

   Necesitamos que todos los sectores y en especial, los trabajadores, los jóvenes y los campesinos participen en la discusión de los problemas nacionales y resolverlos en beneficio de las amplias capas de la población.

   Los trabajadores, los jóvenes, los campesinos no están representados en ninguna instancia donde se discute y se resuelve sobre los planes económicos, los presupuestos de salud y educación, la tarifa del pasaje y las condiciones del transporte público. Tampoco participan a la hora de decidir sobre el régimen impositivo, quiénes tienen que pagar más impuestos y quiénes tienen que pagar menos o no pagarlos. Esas decisiones toman los mismos de siempre.

   Necesitamos una Asamblea Nacional Constituyente donde participen los trabajadores, estudiantes, campesinos, jóvenes estudiantes-trabajadores con sus representantes electos democráticamente en los sindicatos, organizaciones campesinas, centros de estudiantes, lugares de trabajo y asambleas de los barrios.

   Hoy, los problemas más importantes del país no pasan por las decisiones populares. En las elecciones sólo se eligen a los candidatos de los partidos de las patronales, de los empresarios. Los partidos pequeños o las candidaturas independientes no tienen opción. Tampoco pasan por ninguna instancia de participación popular la decisión de nombramiento de los altos ejecutivos de los ministerios o de Itaipú y Yacyretá, todo es reparto de cargos por negociaciones políticas de los grandes partidos. Todo eso tiene que cambiar.


   Los problemas más importantes deben pasar por la Asamblea Nacional Constituyente:

   La renegociación del Tratado de Itaipú, la mitad de la energía debe recuperar Paraguay y poner al servicio del desarrollo industrial, del transporte eléctrico y de tarifas reducidas de electricidad para los sectores populares.

   El salario de los altos funcionarios y parlamentarios debe cambiar. Ningún parlamentario debe ganar más que el salario medio de un trabajador calificado. Debemos establecer la revocabilidad de las autoridades que no cumplen sus promesas electorales, o que hayan actuado en contra de los intereses de los trabajadores y de las grandes mayorías del país o que hayan perdido la confianza de sus electores.

   El pago de la deuda externa no es prioridad, no se debe pagar con la miseria de los trabajadores, no se debe pagar si las escuelas se caen a pedazos y los hospitales colapsan. Antes que nada, utilizar ese dinero para tener terapia intensiva, hospitales equipados, medicamentos e insumos gratuitos. No se puede pagar la deuda externa y mantener a un tercio de la población en la pobreza. Es una decisión soberana que corresponde a los trabajadores y al pueblo.

   En Paraguay, los pobres subsidian a los ricos. Las empresas de transporte son subsidiadas con impuestos, las empresas como las telefónicas reciben créditos de los fondos del Instituto de Previsión Social (IPS) (6), los trabajadores subsidian a los empresarios. Los pobres pagan, en términos relativos, más impuestos que los ricos. Urge disponer un régimen impositivo en el cual no exista un mismo porcentaje para el pago del impuesto a la renta personal (IRP), sino que los ricos paguen porcentajes mayores de acuerdo a sus ganancias y abolir el impuesto al consumo, el IVA que se descarga sobre los pobres.

   El transporte público en manos privadas es una estafa, costoso para los trabajadores, ineficiente, inseguro, irresponsable. Es urgente replantear un sistema público, eléctrico, amigable con el medio ambiente, barato y eficiente, controlado no por burócratas del Estado sino por asambleas de trabajadores y usuarios.

   Ninguna crisis económica la deben pagar los trabajadores, los salarios se deben reajustar conforme a la inflación, nadie en el país debe tener un ingreso menor al salario mínimo acorde al costo de vida. Todo desempleado debe recibir un subsidio que cubra el costo de vida hasta que encuentre trabajo. Ningún trabajador sin seguridad social, ningún ministerio con seguro médico privado VIP, el IPS debe ser para todos y debe pasar bajo control de los trabajadores para poner fin a la corrupción, al despilfarro y la ineficiencia.

   Los partidos políticos de los empresarios no quieren esto. Sólo lo podremos lograr con la movilización y a pesar de ellos. Si crece la lucha y se conforma un gran comité de la manifestación popular podemos emprender el camino hacia el cambio social en el país.



Anahí Flores y Gaspar Franco, desde Asunción.
13 marzo 2021

(1) Marito: apodo del presidente Mario Abdo Benítez
(2) En referencia a la consigna electoral de Abdo Benítez que fue “Marito de la gente”
(3) Al escribir este artículo se desarrolla el 8° día de movilización y enfrentamiento con las fuerzas represivas.
(4) En Paraguay el movimiento sindical se halla profundamente dividido, hasta el punto que existen alrededor de 9 centrales sindicales, algunas de ellas muy cercanas a los gobiernos de turno
(5) El rechazo al vicepresidente principalmente es porque estuvo ligado al intento de renegociación fraudulenta con el Brasil sobre un aspecto referido a Itaipú.
(6) la institución de seguridad social y de jubilaciones







9/3/21

8 de marzo de 2021

 


   Los logros en la situación de la mujer tienen su indicador en el tipo de régimen social e institucional y en las políticas de Estado. Pero la mujer, como también los trabajadores, solo conquistarán una verdadera emancipación con la transformación revolucionaria social, económica, y cultural de los países en todo el mundo. Las reformas no resuelven un problema que hunde sus raíces en una profunda y compleja realidad, que no encontrará respuestas entre los muros del Parlamento ni del Palacio de Justicia, y menos aún bajo la dominación del sistema capitalista-imperialista de explotación. Solo su destrucción y la construcción del socialismo, abrirán las puertas a la igualdad.

   Durante el último período de un año, desde marzo de 2020, la calamidad de una pandemia mundial acentuó las tragedias de los más desprotegidos, de los países oprimidos y del conjunto de los trabajadores. Han aumentado las penurias para la mayoría de la población acorralada por las cuarentenas, la desocupación, el hambre y el peligro de contagio, bajo la dirección de gobiernos patronales corruptos e inescrupulosos en su gran mayoría.

   En este contexto, un importante número de mujeres no abandonaron ni su puesto de lucha contra la opresión, la desigualdad, la discriminación y la violencia de género, ni tampoco su responsabilidad y valentía para enfrentar las desgracias de millones de contagiados por la Covid, desde la primera línea como personal sanitario, desde sus lugares como organizadoras de comedores en los barrios más pobres para paliar el hambre de otros millones o desde la infinidad de tareas que recaen sobre sus hombros, y que deben de abordar en forma diaria.

   Las luchas feministas de estos últimos años no solamente constituyen un movimiento radical: su fuerza radica en los millones de mujeres que se sumaron, desde trabajadoras hasta mujeres de edad y las más jóvenes. Con infinidad de reivindicaciones que busca terminar con la opresión y la desigualdad, y fundamentalmente contra la violencia ejercida contra ellas. No es casual que desde los países más golpeados por profundas crisis económicas y sociales, como la Argentina, surja el grito desagarrador y encedido del NI UNA MENOS…

   Las nuevas generaciones han asumido la dirección de un movimiento amplio que se extendió por todo el planeta, en una renovada ola de reclamos, huelgas y movilizaciones que obligaron en todo el mundo a una nueva vuelta de tuerca de cambios culturales, políticos y legales por los derechos de las mujeres.

   Así recibiremos el 8 de marzo de 2021. Como protagonistas indiscutidas de una lucha que recién se inicia y que cobra cada día más fuerza…

   Podríamos citar a miles de mujeres que con su ejemplo marcaron camino, a lo largo de la historia y alrededor de todo el mundo. Invitamos desde hoy a construir en este blog un espacio, para que todas las jóvenes colaboren con una historia de lucha: volcando las de las mujeres que guiaron su rebeldía, su formación y experiencia, su audacia y su decisión de sumarse al combate en todos los frentes. Existirán muchas lecciones que podemos aprender de ellas y de los movimientos que ayudaron a construir, y deberíamos encarar la tarea de colectivizarlas.

   Podríamos hablar de Rosa de Luxemburgo cuando se cumplen 150 años de su nacimiento y de las obreras textiles iniciadoras de la Revolución Rusa, cuando en el 8 de marzo de 1917 (calendario occidental) salieron a la huelga en Petrogrado y llamaron a todos los trabajadores a apoyarlas, levantando consignas por mayores salarios, contra la autocracia del Zar y contra la guerra, y a muchísimas más que las sucedieron.

   Este año, el 8 de marzo en la Argentina celebra la conquista de la legalización del aborto, un verdadero ejemplo para la región.




Nuestro ejemplo: NORA CIAPPONI

   «Exigimos la libertad de amar y de abortar», reclamó Nora Ciapponi en la campaña electoral de 1973, desde el lugar designado por el Partido Socialista de los Trabajadores (PST): candidata a vicepresidenta para acompañar en la fórmula a Juan Carlos Coral como presidente. La periodista y feminista Mabel Bellucci, en Historia de una desobediencia…, recuerda:

   Para aquella campaña,… el partido socialista lograba dos récords hasta entonces inéditos en Argentina: llevaba por primera vez a una mujer como candidata –faltaba aún un año para el turno de Isabel Perón– y por primera vez también postulaba la legalización del aborto. En el punto número ocho de su programa, el partido por el cual se presentaba Ciapponi pedía «la libertad en la relaciones sexuales, el divorcio absoluto, la libre venta de anticonceptivos, la protección de la madre soltera, y la legalización y gratuidad del aborto, practicado en establecimientos del Estado y con todas las garantías necesarias que aseguren la salud».

   También en la revista Noticias se publicó una extensa entrevista a Nora, referida a esa elección, bajo el título: «ABORTO LEGAL: QUIÉN FUE LA PRIMERA MUJER EN LLEVAR ESA LUCHA A UNA CAMPAÑA POLÍTICA», en el contexto de las deliberaciones en el Congreso para su aprobación casi cincuenta años después.

   A punto de cumplir ochenta años, Nora que no ha perdido su tono combativo ni su orgullo por la trayectoria de lucha en la corriente internacional que ayudó a construir, que en Argentina constituyó también el MAS, partido que hacia finales de la década de los 80 estaba ganando influencia en las masas, y en particular, creciente simpatía entre los trabajadores.

   De aquella campaña le quedan varios recuerdos a Nora. El primero es llamativo a los ojos de hoy: cuenta que en aquel momento el tema del aborto era menos tabú –«todas las mujeres se hacían abortos, era sabido, y no estaban entonces los prejuicios que aparecieron luego de la última dictadura»– pero que sin embargo la campaña por la legalización del aborto u otras reivindicaciones feministas tenían un espacio limitado en la sociedad. Es que además de la resistencia de la Iglesia se le sumó luego la del gobierno peronista… que restringía duramente la difusión y venta de anticonceptivos y también de toda la izquierda revolucionaria que veía a todas las luchas de género como una batalla de segundo o tercer orden. «Procrear procrear procrear, procrear como quiere el General», era una de las canciones famosas de Montoneros.

   Nora Ciapponi, «de origen obrero, perseguida por la dictadura luego se unió a la revolución sandinista». Esa trayectoria de lucha unida a la construcción de la corriente trotskista internacional fundada por Nahuel Moreno, desde los primeros grupos hasta el PST y por último el MAS, en los sucesivos nombres adoptados en la Argentina.
   
Bajo la dictadura más sangrienta, la de Videla, entre los años 1976 y 1983, el PST se reorganizó para militar en la clandestinidad. Nora relató ese período en una entrevista en la web: Contrahegemonía: apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular, colectivo de comunicación:

   «En el ’76 cuando se dio el golpe de estado no me fui del país por decisión propia. Estuve hasta el año 1979 llevando la tarea de defensa y lucha por los presos y desaparecidos del PST (Partido Socialista de los Trabajadores que fue ilegalizado). Junto a familiares de nuestros compañeros y un equipo integrado por el abogado Enrique Germán Broquen y varias compañeras más, al que luego se incorporó Luis Zamora. Realizábamos diversas tareas de relacionamiento internacional con Amnesty y otros organismos, a la par de desarrollar la atención de nuestros presos en las cárceles, apoyándonos en sus familias, relacionándonos con el CELS y la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.
   »Las madres de desaparecidos del PST fueron, desde la primera hora, parte integrante de las Madres de Plaza de Mayo, algunas de ellas muy reconocidas, como Cota Senar, Mary Zampichiatti y otras. Tuvimos más de cien desaparecidos durante el golpe de estado, y fuimos blanco de ataque también en el gobierno de Isabel Perón en manos de las Tres A.
   »De 1976 a 1979 fueron años muy duros, muy difíciles y especialmente, dolorosos.
   »En 1979 aflojó un tanto la represión por la preparación y visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, para la cual se preparó –sin éxito– la dictadura, porque miles de familiares hicieron largas colas para presentar las denuncias por sus hijos o familiares desaparecidos…
   »Mientras esto ocurría en Argentina, Nicaragua era noticia cotidiana… El odio contra Somoza y el respeto al Frente Sandinista de Liberación, era grito y causa común de los pueblos latinoamericanos.
   »Así, en Argentina, la constitución de la Brigada [Simón Bolívar] en Colombia por parte del hermano PST (Partido Socialista de los Trabajadores) nos comprometía a hacer nuestro esfuerzo.
   »La convocatoria pública en Colombia fue dirigida especialmente a lugares de trabajo, sindicatos, barrios, universidades, colegios, no sólo para ir a combatir militarmente, sino también para colaborar de la manera que fuere para aportar al triunfo del pueblo nicaragüense, sea informando lo que se vivía en Nicaragua o llamando a extender la solidaridad en Colombia. La selección debía ser rigurosa dada la importancia de la actividad que en Nicaragua se desarrollaría junto al FSLN. Pero lo que es importante aquí destacar es la disposición y solidaridad potencial que tienen los pueblos, incluso para dar la vida por ir a combatir a un país hermano, tratándose de derrocar a un tirano tan odiado durante décadas, como lo fue Somoza…
   »El otro elemento muy importante que nos llevó a la constitución de la Brigada es que teníamos una formación internacionalista, con la que en numerosas oportunidades rescatábamos la experiencia de España en la lucha contra el franquismo, cuando el activismo europeo cruzaba las fronteras de sus países para incorporarse al bando republicano, formando brigadas. O también en nuestro continente, en Nicaragua mismo, en las distintas oportunidades en que Estados Unidos invadió, y activistas de Guatemala, Honduras o El Salvador se alistaban para luchar junto a Sandino y su ejército de campesinos pobres, reconociéndose como parte indisoluble del pueblo centroamericano, artificialmente dividido por las oligarquías y Estados Unidos para mejor reinar.»


   En esa entrevista Nora también relató como se unió a la corriente:

   «Conocí al socialismo a través de Palabra Obrera y cada vez quise acercarme más. Era una agrupación que formaba parte del peronismo. No éramos peronistas pero no queríamos ser sectarios. La clase obrera era peronista y nuestro interés era estar ahí, trabajar con ellos. Después derivamos en el PST…
   »… La fábrica fue una decisión política. Yo quería estar en un lugar donde hubiera mucha gente, muchos obreros con los que proponer cosas y luchas…
Desde la fábrica Alpargatas donde colocó botones y planchó camisas y la echaron al día siguiente de impulsar un paro de la CGT. Pasó a La Hidrófila Argentina, donde fue tejedora, delegada y huelguista, durante cuatro años. Y remata este período «Después ingresé a varias fábricas pero duraba poco porque caían mis antecedentes sindicales de La Hidrófila y me limpiaban».

   Juan Luis González, autor de la nota de la revista Noticias, resume su admiración en una frase final de la entrevista a Nora: «Mujer bonita es la que lucha, como Nora»; en esas palabras quedan expresados los aires de cambio que se respiran en todos los rincones, y se los debemos a todas esas jóvenes que iniciaron esta movilización de masas en el mundo.

   Las entrevistas no las reproducimos en su totalidad; se las puede rescatar de la web, pero me reservo las líneas finales para resaltar que, como militante de la corriente morenista, siento orgullo de haber compartido esos años con Nora, a quien conocí en los años más oscuros de la dictadura cuando ingresé al PST. No dudo todavía hoy en mantenerla como ejemplo aunque ya no militemos juntas. Aprendí con el partido, y en particular con ella, la capacidad de «aprender de las masas» al mismo tiempo que se intentaba enseñarlas, como también el abnegado entusiasmo por la construcción de esa organización a la vez que por el combate y la movilización. Nos transmitió la confianza y el compañerismo construidos como parte de un proyecto revolucionario, incluso en los años más duros vividos en la Argentina, a los que luego se sumaron las crisis internas y las divisiones sufridas. Lo que distingue a Nora es que mantuvo esa coherencia de vida, esa fuerza obtenida por la convicción de las decisiones tomadas, ese orgullo por la trayectoria de lucha junto a la clase obrera, un camino que no abandonó.
   
Por encima de cualquier exitismo trabajó duro durante los últimos años para conservar y colectivizar el legado de la organización que constituye a la vez una parte de la historia de lucha de la clase obrera y de sus dirigentes, en Argentina y en la región: el archivo de la corriente histórica, que debió su existencia al grupo de mujeres y hombres que aportaron en su construcción y servirá de enseñanza para las generaciones futuras.

   Ante un hecho histórico para la lucha de las mujeres como fue la conquista de la legalización del aborto en Argentina, no podían quedar al margen las trayectorias de miles de compañeras, donde Nora y el PST constituyeron hitos ejemplificadores fundamentales.

Florencia Sánchez
8 de marzo de 2021





16/2/21

La guerra comercial y geopolítica por las vacunas en este mundo capitalista-imperialista

 


Las vacunas contra el Covid-19 constituyen la principal arma que dispone la Humanidad para derrotar esta peste.

No deben ser mercancías para hacer negocios rentables ni instrumentos para disputar áreas de influencia económica y política de las potencias.

Deben ser un recurso mundial para garantizar una vacunación gratuita universal

William Andrade y Aura Forero

A comienzos de diciembre del año pasado dijimos lo siguiente:

Ahora mismo estamos en medio de una guerra mundial de las vacunas por el Covid-19, en la que compiten principalmente las farmacéuticas británicas, estadounidenses, alemanas, chinas y rusas. … La guerra consiste no sólo en quién produce primero la vacuna sino, sobre todo, en cuántos contratos internacionales logra para asegurar las innumerables ganancias que representa la venta de una mercancía que se cuenta por millones de dosis y que se pagan –como dicen popularmente– en rama, pues son los estados los encargados de comprarlas. La otra cara de esto es cuántos países no podrán comprar los millones de dosis necesarios para frenar el avance del virus o en cuánto tendrán que endeudarse para lograrlo, cuánto se embolsillarán los intermediarios privados en cada país y cómo se hará la distribución, donde muy seguramente habrá que pagar por una dosis a la que tendríamos que poder acceder sin pagar un peso. (Perspectiva Marxista Internacional -PMI- No 17, p. 20).

   Cuando no podíamos imaginar un desastre mayor al de la pandemia del Covid-19, de nuevo toda la podredumbre del sistema capitalista-imperialista mundial recae sobre las masas trabajadoras y pobres del mundo, esta vez debido a la extorsión a la que los pulpos farmacéuticos someten a los países de todo el mundo con el negocio de las vacunas. El chantaje y la extorsión provocan peleas entre los gobiernos imperialistas de la Unión Europea y sus bestias mimadas, las gigantes farmacéuticas; pero, sin duda, lo peor es lo que están haciéndole a los países atrasados de todos los continentes, ambos, farmacéuticas y estados imperialistas: es imperialismo puro y duro, de ese que no se puede ocultar con monsergas altruistas y humanitarias. 

   Si la humanidad ha tenido que pagar -literalmente caro- el que tanto los servicios médicos como las medicinas sean mercancías, cosa monstruosamente evidenciada con esta pandemia, hoy su suerte no podía ser más miserable con la guerra de las vacunas, gracias a la cual los grandes monopolios farmacéuticos se apropiaron los logros colectivos de la comunidad científica mundial financiados por los estados -con los impuestos de los ciudadanos- y están dedicados a capitalizar sus beneficios a cuenta de las penurias de los más pobres y desvalidos (1).  Así, lo que debía ser una gran campaña mundial de salud pública, universal y gratuita, se ha convertido en una guerra de rapiña por inflar los bolsillos de los monopolios farmacéuticos; y en una carrera loca entre las grandes potencias imperialistas por acaparar la inmensa mayoría de las vacunas, mientras que los países pobres luchan por acceder a las dosis que pueden, aceptando los contratos extorsivos impuestas por sus voraces vendedores.

   Con el agravante de que esta nueva muestra de barbarie e irracionalidad a la que nos arroja el sistema capitalista-imperialista mundial, que no se basa en la solidaridad internacional, puede traer trágicas repercusiones pues, tan importante es vacunar a la mayoría de la población de un país como lo es vacunar a la mayoría de la población mundial, dado que se trata de una enfermedad mundial, el hecho de sabotear la vacunación mundial puede llevar a que se retrase mucho el proceso de inmunidad de rebaño, a que la pandemia se prolongue mucho más tiempo -con sus secuela de muerte y destrucción- y a que sigan apareciendo mutaciones cada vez más peligrosas y resistentes a las vacunas existentes.

Un “fracaso moral” que evidencia el carácter cada vez más parasitario del capitalismo y sus signos de descomposición y barbarie

    Es por eso que hasta un burócrata -sirviente reconocido de la industria farmacéutica y de los estados imperialistas- como Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS se ha visto obligado a decir que: “Debo ser franco: el mundo está al borde de un fracaso moral catastrófico, y el precio de este fracaso se pagará con las vidas y el sustento de los países más pobres”. Y “que no es justo que gente sana y joven en naciones ricas acceda a la vacuna antes que grupos vulnerables en países más pobres (2).  (Los resaltados son de la BBC). Se refiere a que está teniendo lugar un acaparamiento escandaloso de las vacunas por parte de los países industrializados. En el mismo artículo de la BBC se mencionan las denuncias de la Alianza Vacuna del Pueblo (que incluye a Amnistía Internacional, Oxfam y Justicia Global) quien alerta que: “las personas de países pobres se quedarían atrás (…) cerca de 70 países de bajos ingresos tan solo podrían vacunar a una de cada 10 personas”.

   Estas mismas organizaciones denuncian que Canadá ha contratado el equivalente a 9.5 veces su población en dosis de vacunas, EEUU el equivalente a 3 veces, Reino Unido 5,3 veces y que la Unión Europea encargó 2,3 mil millones de dosis para sus 450 millones de habitantes, África entera reservó 870 millones de vacunas para una población de 1,3 mil millones de habitantes. En efecto, la igualdad ante la vacuna es un fracaso moral absoluto. A medida que corren los días de este nuevo año de pesadilla, en el que la segunda ola está causando estragos en todo el mundo, incluyendo la emergencia de nuevas variantes del virus que son mucho más contagiosas, quedan más al desnudo los intereses en juego. Los grandes productores de vacunas, antes que nada, hacen su negocio; las potencias imperialistas y los organismos creados bajo su auspicio como la OMS, se muestran incapaces de generar un verdadero plan y una verdadera campaña mundial de vacunación, porque quedan rehenes en la defensa de una supuesta “libertad de mercado” (3). 

La dictadura del capital: los oligopolios farmacéuticos 

   En la base de toda esta podredumbre están en primer lugar los oligopolios de la industria farmacéutica, con su voracidad capitalista, sus políticas de precios y sistemas de investigación, comercialización y rentabilidad, impuestas gracias al poder que ejercen sobre los estados. Unas cuantas empresas oligopólicas dominan el mercado mundial, y son denunciados por asociaciones médicas y ciudadanas de todo el mundo, pues gracias a ellas, millones de personas en los países más pobres no pueden acceder a medicamentos indispensables, e incluso en los propios países imperialistas decenas de miles de trabajadores que padecen enfermedades crónicas no pueden tratarse porque no tienen posibilidad de pagar esos altos precios. Pero lo que pasa con los individuos ocurre también con los escasos sistemas públicos de salud que han sobrevivido a su privatización, los cuales viven quebrados, no sólo por los exiguos presupuestos de los gobiernos sino también porque deben pagar exorbitantes precios en particular en las enfermedades crónicas: los retrovirales que se usan para combatir el VIH, los tratamientos para el cáncer, contra la hepatitis C, etc., así como la generación de nuevos medicamentos para curar las mismas enfermedades es, en la inmensa mayoría de los casos, una estafa, pues su único fin es incrementar los precios sin producir ninguna mejora significativa.

   Quizá la denuncia más sonada es la “de la corrupción”, que atraviesa todos los niveles del negocio, pero que en realidad es la utilización de los mecanismos usuales para “ganar el mercado”: desde el soborno a los médicos no sólo para que prescriban sus medicamentos sino también para que creen nuevas categorías de diagnóstico que aseguren público para sus “innovaciones” médicas; siguiendo con el lobby a los hospitales y clínicas, que les facilitan sus estudios clínicos, validan sus “hallazgos” y promueven la venta de sus productos, siguiendo con el gran negocio de la financiación de las entidades de control médico y sanitarios -como la FDA de EEUU y la Agencia Europea de Evaluación de Medicamentos-, hasta llegar al circuito mundial de los países a través de su influencia en la Organización mundial de la salud -OMS-, que aseguran su acceso a los mercados nacionales y globales.

   Aparte del descarado proteccionismo de países como EEUU y los de la Unión Europea, el que sobresale en todos los tratados de comercio internacional, lo que asegura el reinado despótico y usurero de las farmacéuticas en todo el mundo es el régimen de patentes.

(…) Las patentes generalmente son otorgadas por 20 años, pero entre 10 y 12 de ellos se gastan en desarrollar la droga a costos de entre US$1.500 millones y US$2.500 millones.

Esto deja entre ocho y diez años para hacer dinero antes de que la fórmula pueda ser utilizada por compañías de medicinas genéricas, que las venden por una fracción del precio. Claramente, un éxito de ventas puede recuperar en unos meses los costos de desarrollo…. las firmas farmacéuticas hacen esfuerzos extraordinarios para extender la duración de sus patentes, con "pisos completos de abogados" dedicados a este propósito, cuenta un ejecutivo de la industria (4).  

   La industria farmacéutica es oligopólica, es decir que está constituida por pocos pero inmensos conglomerados de producción de medicamentos que abarcan distintas ramas (obtención de materia prima, laboratorios, investigación, etc.) operan prácticamente en todos los países del mundo, determinan los precios, calidad y cantidad del producto, cotizan en las bolsas, y esta concentración de intereses, restringe la competencia y aumenta la capacidad de presión a los gobiernos de las potencias imperialistas. 

   Según un artículo de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública de España, publicado en 2017, el mercado farmacéutico supera las ganancias por ventas de armas o las telecomunicaciones y, por cada dólar invertido en fabricar un medicamento se obtienen mil de ganancia. Los márgenes de ganancias de estas industrias alcanzando entre el 70 y el 90%, con una tasa de ganancias del 20%, superando ampliamente el 15,8% de los bancos comerciales. El sector farmacéutico se encuentra en continuo crecimiento y se caracteriza por una competencia oligopólica en la que 25 empresas controlan cerca del 50% del mercado mundial. La capacidad competitiva se basa en la investigación y desarrollo (I +D), en la apropiación de las ganancias mediante el sistema de patentes y en el control de las cadenas de comercialización de los medicamentos:

El principal argumento para mantener las patentes de los medicamentos está en los gastos por investigar nuevos medicamentos, sin embargo, la mayor parte del coste de la investigación de un nuevo fármaco no recae sobre la industria ya que los gobiernos y los consumidores financian el 84% de la investigación, mientras que solo el 12% correspondería a los laboratorios farmacéuticos. (…) Esta situación de monopolio explica los elevadísimos costes que pretenden poner a los nuevos medicamentos, que no se justifican ni por sus costes de producción ni por las inversiones realizadas en la investigación. 

Las farmacéuticas son importantes jugadores en el casino de la especulación financiera. Sus cotizaciones de Bolsa comenzaron a subir apenas anunciaron sus avances en la eficacia de sus vacunas contra el Covid-19 -aun cuando no ofrecían todavía pruebas científicas- a finales de 2020, y comenzó un movimiento de venta de acciones por parte de sus altos ejecutivos, quienes se llenaron los bolsillos en pocos días. Y son estos nobles y altruistas caballeros los encargados de la producción y la distribución mundial de las vacunas contra el Covid-19. 

El secretismo de los contratos leoninos de las vacunas contra el Covid-19

   La humanidad, en especial los más pobres y vulnerables, están en manos de estos voraces vampiros, de allí que sea noticia en los diarios de todo el mundo el escándalo del despótico secretismo que rodea los contratos de compra y venta de las vacunas. Muchos gobiernos, tanto de países semicoloniales como de la mismísima Unión Europea, han declarado que no pueden hacer públicos los términos de estos negocios so pena de que estos se rompan, pues están atados de pies y manos por cláusulas de confidencialidad, de allí que no exista ninguna posibilidad de ejercer ningún tipo de control social sobre estos acuerdos, y no se sepa nada sobre los precios de las vacunas como tampoco sobre las condiciones de entrega de las mismas.

   El otro gran secreto es el de los términos concretos de las llamadas cláusulas de responsabilidad, en las que se estipulan límites a la responsabilidad de los laboratorios en el caso de posibles efectos adversos de los medicamentos y se indica que si hay diferencias no las resolverán los tribunales nacionales, sino unas cortes especiales de arbitraje internacional. 

   Y otro elemento clave del debate son los derechos de propiedad intelectual. Al respecto, un experto en salud pública dijo: “Están defendiendo su patente para evitar que otros la fabriquen en la India y se las vendan a menor coste a los países pobres”.  (BBC Mundo, “Vacunas contra el coronavirus: a qué se debe el secretismo que rodea los contratos entre los gobiernos y las farmacéuticas”, Guillermo D. Olmo, enero 28 de 2021).

(…) Todos plantean que el monopolio que ejercen los laboratorios sobre la propiedad intelectual de las patentes se suspenda durante la fase de la pandemia. Los laboratorios rehúsan suspender temporalmente las patentes con el argumento de que fue la propiedad intelectual la que potenció las investigaciones y, por consiguiente, el descubrimiento de la vacuna contra la covid-19. El argumento es falso. Como lo recuerda Médicos sin Fronteras “en realidad, han sido los recursos estatales y la financiación filantrópica los principales impulsores de los esfuerzos de investigación sin precedentes” (6) (Rebelión, Eduardo Febbro, enero 1 de 2021).

El servilismo de los gobiernos lacayos 




   La otra cara de esta relación imperialista es la actitud servil de gobiernos como el de Duque en Colombia. Duque ha sido fuertemente criticado por declarar que no puede hacer públicos los términos de los contratos que su gobierno ha firmado con las grandes farmacéuticas, como que tampoco podía entregar un cronograma claro sobre la distribución de las vacunas, porque si lo hiciera se expondría a la ruptura unilateral del contrato por violar las cláusulas de confidencialidad. Como cosa rara Duque dice la verdad, pues estas son las condiciones que los oligopolios han impuesto a los países de todo el mundo. Sin embargo, gobiernos como el peruano se negaron a firmar contrato alguno con estas transnacionales por considerar que dichas cláusulas -tanto de confidencialidad como de responsabilidad- eran incompatibles con su constitución.

Pero las críticas no cesan, pues su gestión de la pandemia cada vez se revela con más claridad como un verdadero desastre, pues a diario crecen todos los indicadores negativos, no obstante, lo que ha hecho para conseguir la anhelada vacuna evidencia no sólo una gran ineptitud -las vacunaciones no empezaron todavía mientras que en países más pequeños y pobres como Costa Rica o Ecuador ya lo hicieron- sino, ante todo, una muestra espeluznante de servilismo.

   Duque se centró en las gestiones dentro del llamado Esquema Covax,  el cual incluía desde el inicio la negociación paralela con las farmacéuticas, pero nunca consideró siquiera explorar posibilidades con Rusia o China, al contrario, sus agentes hicieron -bajo las órdenes de Trump- campaña negativa y mendaz contra la vacuna rusa, aceptó sin chistar los términos de las farmacéuticas imperialistas Pfizer (EEUU)-BioNTech (Alemania)) y Moderna (EEUU), Gran Bretaña y Suecia con la vacuna AstraZeneca/Oxford y la de Johnson y Johnson (a último momento ha tenido que morderse la lengua y empezar a negociar con Rusia y China ante los incumplimientos y retrasos de sus “socios”); pero no sólo eso, en la OMC cuando países como Sudáfrica y Chile alzaron la voz en contra del régimen de patentes o cuando el mismo Sudáfrica y Costa Rica exigieron una rebaja general de precios para los países pobres, los representantes de Colombia guardaron silencio. 

   Mientras que países como Argentina, México y Brasil (por iniciativa de los gobernadores de los estados y no de Bolsonaro) se abrieron a todas las posibilidades, contrataron sin reparos las vacunas rusas y chinas, dentro de cuyos contratos se incluye realizar una parte de la producción en su propio suelo, y hasta están empeñados en fabricar sus propias vacunas. Con todo, cada vez se escuchan más voces que abogan, al menos en América Latina, por una estrategia de negociación colectiva, por un bloque continental para oponer resistencia a los pulpos farmacéuticos y conseguir precios favorables para todos sus países. El problema es que esto que suena a todas luces coherente y viable supone un giro en la política internacional, algo que recuerda las iniciativas de integración latinoamericana de Chávez contra el imperialismo.

¿Qué expresa el conflicto entre la Unión Europea y algunas farmacéuticas?

   En medio de todo ha sorprendido al mundo un conflicto que promete despejar algunas de las más turbias jugadas de las farmacéuticas. La farmacéutica anglo-sueca AstraZeneca ha incumplido su acuerdo con la Unión Europea, lo que ha provocado un estallido de ira de los gobernantes, amenazas de demandas y hasta insinuaciones sobre controlar la salida de vacunas del continente. Todo un escenario de guerra, detrás del cual encontramos el desastre sanitario, social y económico que está catalizando cada vez más crisis políticas, pues todos los gobiernos son cuestionados por la lentitud, el retraso en los procesos de vacunación y el creciente número de contagiados y de muertos (5).  (BBC Mundo, “Vacuna de AstraZeneca: 6 claves de la tensa disputa de la farmacéutica con la Unión Europea por la falta de dosis ‘prometidas’”, Redacción, enero 28 de 2021).

   Según confirmó una fuente anónima a la agencia Reuters, la UE obtendría un 60% menos de dosis que las prometidas para enero-marzo de 2021. La Agencia Efe lo sitúa en el 25%. La UE firmó un acuerdo con AstraZeneca en agosto por la compra de 300 millones de dosis, con la opción de comprar 100 millones más. Bruselas esperaba que, en cuanto se aprobara la vacuna de AstraZeneca, se pudiera empezar con la vacunación, con unos 80 millones de dosis para marzo. La farmacéutica justificó lo ocurrido con problemas de rendimiento en plantas de Europa.

   Bruselas ha pedido a AstraZeneca que permita que se haga público ese contrato confidencial para demostrar que la farmacéutica debía producir una cantidad precisa de dosis para la UE “incluso antes de obtener la autorización” de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), pero la farmacéutica ha dicho que en el contrato ella se comprometió a “hacer su mejor esfuerzo”. Para los representantes de la UE ha habido respuestas confusas y hasta contradictorias de parte del laboratorio, pero después ha trascendido algo aún más problemático. La farmacéutica ha advertido que el problema es el nivel de productividad de sus plantas ubicadas en el continente -en Bélgica y en Países Bajos-, mientras que la planta central ubicada en Inglaterra funciona bien y que Inglaterra tiene la prioridad por haber firmado antes, lo que ha provocado respuestas airadas de parte de la UE: “El principio de que quien primero llega, primero se lo queda, puede servir para la carnicería de barrio, pero no en un contrato”.

   A lo que la farmacéutica ha ripostado: “Europa se va a llevar el 17% de la producción global en febrero, a pesar de que supone el 5% de la población mundial”. Por si esto fuera poco, el gobierno inglés con su consabido buen tino agregó: “(…) las vacunas que saliesen de la cadena de suministro de Reino Unido tendrían que ir primero a Reino Unido (...) Esta vacuna fue desarrollada por el gobierno británico, [la Universidad de] Oxford, y nosotros. En cuanto podamos, ayudaremos a la UE”. Mientras que funcionarios de la UE subrayan que el dinero europeo se destinó para mejorar las plantas en Reino Unido y que esperaban completamente que estuvieran operativas para ellos… 

   Para algunos este no es más que otro episodio de la llamada “diplomacia de la probeta”, para otros se trata en realidad de lo que el director de la OMS denomina el “nacionalismo vacunal”, pero también evidencia la terrible desproporción del poder que los oligopolios farmacéuticos ostentan, al punto de chocar, no sólo ya contra los intereses y necesidades de países enteros y de la humanidad pobre, sino incluso con los de sus mentores los poderosos estados imperialistas.

El estruendoso fracaso de los gobiernos imperialistas, la OMS y la ONU

   La guerra decisiva es la que toda la humanidad libra contra la pandemia del COVID-19, pero toda guerra necesita de una dirección y ese es justamente el gran problema. La humanidad no cuenta con una verdadera dirección para ganar esta guerra mundial, no tiene un Estado mayor. Los oligopolios farmacéuticos hacen negocios, no hacen caridad, y los hacen a costa de la salud, y las vacunas constituyen su mercancía estrella no un arma pública a disposición para derrotar la pandemia. Los países imperialistas y sus gobiernos de turno, no están dispuestos a meterlos en cintura. Pero cómo van a hacerlo si fueron todos ellos los que promovieron la privatización de los sistemas de salud pública en todo el mundo, precisamente para convertir la salud en el gigantesco negocio que es hoy y entregárselo a esos pulpos. 

   Ha sido gracias a esa destrucción de los sistemas de sanidad pública y al correlativo retroceso en la investigación científica y el desarrollo tecnológico con fines sociales y público,  que, no obstante todas las aterradoras señales, fueron incapaces de prever esta pandemia y una vez inmersos en ella fueron aún más incapaces de tomar verdaderas medidas preventivas para impedir que se propagara, y luego, cuando se propagó, estos mismos gobiernos -unos más desastroso que otros, como Bolsonaro y Trump- quienes permitieron que la combinación de pandemia y crisis económica acentuara aún más todas las desigualdades sociales y que los padecimientos de los más pobres y vulnerables se incrementaran despiadadamente en todas las sociedades, golpeando con más rudeza a los países atrasados y a los inmigrantes en los países imperialistas, a los negros, los latinos y los trabajadores en EEUU.

    Por eso, aún en los mismos países imperialistas, el desastre sanitario, económico y social se profundiza, a pesar de que ahora ya se tiene la vacuna. Al comienzo se dijo que el gran problema era no contar con vacuna, pero ahora que las hay son evidentes las limitaciones en su fabricación y distribución, así como la improvisación y la mediocridad, la ausencia de verdaderos planes nacionales de vacunación rápidos y efectivos, y, a escala mundial, el fracaso no podía ser más evidente: la OMS y toda la ONU no pasan de ser una patética comparsa de los intereses de las grandes farmacéuticas y de los estados imperialistas más poderosos. El famoso mecanismo COVAX para la vacunación mundial ni siquiera va poder cumplir sus propias metas,  las cuales ya eran de por sí ridículas en comparación con la magnitud de la tarea de vacunación mundial. Entonces, no sólo no pudieron evitar la pandemia, sino que tampoco les alcanzó todo un año para diseñar un plan mundial de producción y distribución de las vacunas.

Por una salida internacionalista, soberana y democrática a la crisis de las vacunas

   El máximo responsable de la OMS consideró que la estrategia del “yo, primero” será contraproducente ya que hará que suban los precios y llevará a la acumulación de vacunas.

   “Al final, estas acciones tan solo prolongarán la pandemia, las restricciones necesarias para contenerla y el sufrimiento humano y económico”, añadió. 

   La exigencia de declarar a la vacuna contra el Covid-19 como un bien o un derecho humano universal, y la consecuente exigencia del acceso universal y gratuito a las vacunas en todo el mundo, no es el reclamo de ninguna dádiva, tampoco se trata de una aspiración utópica y humanitarista. Es la única salida racional y democrática a la actual crisis, para conseguirlo es preciso romper el régimen de las patentes, cuyo único sentido es proteger la propiedad privada y las ganancias de las transnacionales farmacéuticas y sus estados imperialistas. Los trabajadores y los pobres de todo el mundo debemos exigir a nuestros gobiernos no sólo la tarea de conseguir las vacunas, debemos exigir que asuman una actitud soberana ante las imposiciones de los buitres farmacéuticos y que levanten una política unitaria e internacionalista con los otros países semicoloniales, empezando por los de cada continente, para imponer una campaña de vacunación mundial igualitaria y gratuita.

Deben no sólo liberarse todas las patentes sino montarse cadenas de producción y distribución en todos los continentes, con estaciones o nodos en los países más avanzados de cada uno de ellos, elaborándose un plan coordinado para que se produzcan las cantidades necesarias en los tiempos oportunos para lograr las metas de la OMS de vacunar al 70% de toda la población mundial, lo mismo debe hacerse con la logística para las tareas de vacunación, en la que deben cooperar todos los países. Para hacer estas tareas se debe contratar y capacitar personal -sobran desempleados en todo el mundo-, destinar edificios públicos, todo lo necesario para enfrentar esta emergencia.

   Todas las organizaciones y personalidades del mundo -y en cada país- que se reclamen demócratas y no racistas deben abogar por una gran campaña mundial en favor de estas reivindicaciones. Los trabajadores y las organizaciones sindicales y políticas democráticas y de izquierda de los países imperialistas deben presionar a sus gobiernos para que dejen de acaparar las vacunas y de sabotear el plan mundial de vacunación, y para que se cumpla a escala mundial el mismo criterio acordado para cada país: que primero se vacune al personal médico y sanitario y a los más vulnerables.


(1) Para mediados de diciembre, según la empresa de datos científicos Airfinity, en total los gobiernos   habían proporcionado US$8.600 millones, las organizaciones sin fines de lucro han otorgado casi US$1.900 millones y las empresas solamente habrían invertido US$3.400 millones de sus propios recursos: apenas el 25% del total de los fondos.

(2) https://www.bbc.com/mundo/noticias-55712748

(3) En este momento, hay 3 variantes del virus que han causado preocupación mundial debido a que sus mutaciones genéticas resultan en mayores ventajas biológicas para el virus: la británica, la sudafricana y la brasilera.  Las mutaciones de las 3 son análogas -es decir que, si bien no afectan exactamente los mismo genes, resultan en cambios biológicos similares- pues modifican características de la proteína de espiga, la parte del virus que entra en contacto con las células humanas y que es la responsable de la infección: … que se puede transmitir y contagiar más fácilmente.  Además, se ha observado que hay un alto riesgo de reinfección dado que dichas variantes no son reconocidas por o evaden los anticuerpos que atacan a la “versión original del virus”. Para finales de enero, la variante británica ya se había reportado en 50 países, la sudafricana en 20 y la brasilera en 7. (https://www.semana.com/coronavirus/articulo/cientificos-sudafricanos-que-detectaron-la-nueva-variante-de-covid-19-comparten-sus-hallazgos/202126/ y https://www.bbc.com/mundo/noticias-55689478).

(4) Una estrategia que incrementó el poder político y económico de las grandes compañías farmacéuticas estadounidenses fue la ley de extensión de patentes (Ley Hatch-Waxman) aprobada por Reagan en 1984, (hasta esa fecha la política de patentes no afectaba a los medicamentos por considerarlos un bien necesario). Esta medida se extendió posteriormente al resto del mundo gracias a la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1994, que vela por que la globalización no afecte a los intereses del gran capital multinacional. Ahora el 60% de las patentes de medicamentos son de EE.UU., frente al 20% de la Unión Europea. Gracias a esto EE.UU. domina el mercado de los 50 medicamentos más vendidos. 
https://www.bbc.com/mundo/ultimas_noticias/2014/11/141106_economia_farmaceuticas_industria_ch

(5) https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-55804567

(6) La historia de las epidemias muestra que no sería la primera vez. Ya sucedió con la poliomielitis y la viruela, enfermedades erradicadas mucho antes en los países más avanzados. O con el VIH, que todavía diezma a muchas poblaciones africanas cuando los pacientes en el llamado primer mundo han visto prolongada significativamente su esperanza de vida gracias al desarrollo de los tratamientos antirretrovirales:
 https://rebelion.org/las-tres-guerras-de-la-vacuna-contra-el-coronavirus/











4/1/21

Legalización del aborto en la Argentina

UN TRIUNFO HISTÓRICO de la mano de las pibas, mujeres, estudiantes y trabajadoras


   Horas antes de finalizar el año 2020, el año de la pandemia —donde se sumaron calamidades a la vida de la mayoría trabajadora—, se alcanzó un triunfo histórico con la legalización del aborto en la Argentina.

   Un triunfo producto de la lucha de las mujeres, que encendió la llama en América Latina y el Caribe, y que reivindica a sus víctimas de la violencia social y estatal desatada contra la explotación laboral y la opresión en todas sus formas.

   Esta generación de mujeres conquistó una movilización de masas, unitaria, perseverante, donde no se bajaron los brazos. Nacida de la proliferación de los abusos, maltratos y femicidios, el «ni una menos» marcó el camino, y las más jóvenes tomaron en sus manos la responsabilidad de afrontar un tremendo desafío.

   Las «pibas» dieron una importante lección. Hicieron gala de entusiasmo y abnegación. Subieron el tono y el nivel de argumentación en el debate, al calor del estado asambleario creado en las escuelas, en las universidades, en los trabajos, en las reuniones de amigas, en la calle, en los medios de transporte, en las plazas. Se fueron puliendo las ideas, con las herramientas de la ciencia, de la salud pública, de los derechos sin conquistar, de la lucha política y de su historia, y por fin, en un amplio abanico de sectores sociales, prevalecieron los derechos de las más vulnerables, las más pobres. Porque son ellas las que más sufren las injusticias de este sistema, arriesgan su vida, también cuando necesitan terminar con embarazos no deseados.

El último grito de guerra de ese amanecer teñido de verde frente a las puertas del Congreso fue «vamos por más»

   No es poca cosa el enemigo que debieron enfrentar. El régimen tiene cultura propia, y no solo se apoya en las fuerzas armadas o en la policía, que siempre usa como último recurso para ejercer su dominación. Existen un gran número de centinelas, que no usan uniforme ni armas, para salvaguardar los privilegios, la propiedad privada, la codicia, y fundamentalmente el sistema de explotación laboral, base de todas las injusticias. Entre todos se destaca la iglesia, erigida como el poder moral supremo. Un poder medieval que en la Argentina descansó durante décadas, entre los almohadones brindados por la oligarquía clerical propietaria de la tierra, de las vacas y de la producción cerealera, y por la casta militar que llegó al poder por los golpes de Estado. 

   Ni tampoco fueron pocos los ejemplos de luchadores, entre los trabajadores, los combatientes, las protagonistas de otras oleadas feministas, las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, los estudiantes, y en relación a ellos los nuevos protagonistas, que hoy se agrupan en los movimientos sociales.

   Las pibas, las más jóvenes y las más pobres, abusadas y obligadas a cursar un embarazo a los once años. Niñas que no cuentan con recursos ni siquiera para estudiar, que en los partos arriesgan su vida, pero también en los abortos clandestinos, que crecen en un país donde el analfabetismo resurge, los servicios de salud pública son tremendamente deficitarios, el número de desocupados y de pobres aumenta a un ritmo de catástrofe, el grito de estas pibas convoca a todos los explotados de Argentina y de América Latina: ¡Vamos por más!